Cuando llega la segunda semana de julio, Pamplona tiñe sus calles de blanco y rojo. Ya lo dice la jotica:
Para ser un buen navarro,
y aunque seas de Pamplona,
para ser un buen navarro,
has de correr el encierro,
has de ser noble y ser bravo,
y aunque seas de Pamplona.
¡Ya está aquí! Hoy, pamploneses, visitantes y amantes de Pamplona y su Fiesta esperamos emocionados el txupinazo del 6 de julio.
Es momento de prepararse y vestirse como un pamplonica más. La tradición indica que hay que ponerse camiseta y pantalón blancos, faja roja y un pañuelo rojo. Eso sí, el pañuelo no se puede anudar al cuello hasta que no se dispara el txupinazo, antes hay que llevarlo atado en una muñeca o guardado. Calzado cómodo y cerrado, tanto por la presencia de cristales en las calles como por la posibilidad de pisotones y tropiezos.
La víspera de San Fermín, la Plaza Consistorial se llena de gente para vivir en directo el cohete salir disparado hacia lo alto a las 12 de la mañana. Al grito de «Pamplonesas, pamploneses, ¡Viva San Fermín! Iruindarrak, ¡Gora San Fermín!» comienzan oficialmente las fiestas de Pamplona, las más conocidas de España fuera de nuestras fronteras y que hacen que, cada año, miles de visitantes llenen la capital de Navarra.

¡Cuántos recuerdos! ¡Cuántos años asistiendo puntualmente a la cita! Con el pañuelo en la muñeca, salimos a celebrar. A medida que nos acercamos, la gente y el ruido son cada vez mayores. Y a pesar de ser aún temprano, es imposible acercarnos al Ayuntamiento. Nos conformamos con estar en la plaza, pero lo más lejos posible de las avalanchas. Los pelotones de plástico vuelan sobre las cabezas, es una forma divertida de pasar el rato. La hora se acerca, gritos, cantos. Esta es nuestra fiesta de fin de año particular. Un año más, aquí estamos.
Y me preguntarás: ¿Pero a ti te gustan las corridas de toros? ¡Rotundamente no! Nunca voy a una corrida. Pero es que un encierro no es una corrida. Los encierros son la única actividad taurina con la que no tengo ninguna objeción porque no se abusa de los animales, sino que son los animales quienes abusan de los humanos, y los humanos son quienes han decidido meterse en ese jardín.
No me gustan las multitudes, pero esta sí. El pregón desata las energías contenidas. Con el lanzamiento del txupinazo que da comienzo al evento, el pañuelo pasa de la muñeca al cuello. La alegría contagiosa invade entonces las calles.
El acto más conocido de la fiesta es el encierro, donde todo mayor de 18 años que quiera, puede correr la carrera de 875 metros por las calles del casco viejo, mientras les persiguen seis toros bravos y seis cabestros que guían la manada hasta la plaza de toros.

Cuesta de Santo Domingo 
Curva de Mercaderes 
Un corredor cae en la cara del toro 
Entrando en Estafeta 
Un toro adelantado coge a un corredor por la camiseta
Pero empecemos por el comienzo. Cada día los animales que van a correr son llevados desde los Corralillos del gas hasta los corrales donde pasarán la noche y desde donde iniciarán el encierro al día siguiente.
Este acto, poco conocido para los que vienen de afuera, es algo así como un encierro privado, porque los animales hacen el trayecto corriendo, pero no se permite la participación popular más que para verlos correr, acompañados por los pastores con su vara de fresno, antiguos corredores y recortadores que, al día siguiente, se relevarán para hacer el recorrido habitual.
Por la mañana, nos levantamos temprano y vamos a ver el encierro. ¡No pensarías que iba a correr! Para eso hay que tener una muy buena condición física. Aunque sea una diversión, correr el encierro no es una tontería. Son animales muy grandes y pesados, sueltos en medio de una muchedumbre y nunca sabes cómo van a reaccionar.
Así como cada corredor tiene su zona para correr, donde, si es habitual, se ha preparado y estudiado cada pared, cada metro, cada piedra; los asistentes también tenemos nuestra zona preferida para ver el encierro.
Los hay que se colocan al comienzo del recorrido, nada más salir de los corrales, donde toros y cabestros salen agrupados y azuzados por los pastores, encima del muro, a la altura del santo. Porque en la cuesta de Santo Domingo hay una hornacina en la pared adonde, unos minutos antes de que empiece cada encierro se coloca una figura de San Fermín y se le cantan los cantos pidiendo su protección. Otros, los habituales, te pueden contar por qué es mejor correr o verlo en esta o en la otra zona. Ya sabes, cada uno tiene sus teorías.
A las 8 en punto suena el primer cohete. Y esto de los cohetes también te lo tengo que aclarar. Los cohetes que suenan, son la forma en la que los organizadores se comunican con los corredores y el público. El primero indica que el encierro comienza y espolea a la manada para que salga del corral, el segundo señala que todos los toros han abandonado el corral y se encuentran en el recorrido, el tercero nos avisa de que los toros ya están en la plaza, con lo que no hay toros ya en las calles y el cuarto anuncia que ya no hay ningún peligro porque están en los corrales de la propia plaza. Este aviso permite reabrir las calles y avisar al dispositivo de seguridad de que la ciudad puede seguir con la fiesta.
Pero sigamos con el encierro. Lo cierto es que después de la cuesta, el recorrido llega a la Plaza del Ayuntamiento y siguen por la calle Mercaderes hasta la curva de Mercaderes.

Los pastores en el encierro 
Carreras limpias 
Entrada al callejón 
Caídas en el callejón de entrada a la plaza 
En la plaza también hay corneados
Esa curva fue motivo de muchas discusiones en el pasado. Los animales llegan con toda velocidad y fuerza y se topan con una curva cerrada donde les cuesta doblar y resbalan contra el vallado, golpeando muchas veces, cayendo otras y llevándose por delante más de un corredor. Hace unos años, el ayuntamiento dispuso, después de muchos intentos infructuosos, un producto antideslizante que se aplicó al suelo y desde entonces, los corneados en esa zona son muy pocos.
Es muy peligroso, si estás corriendo aquí, coger la curva por la izquierda. Los toros, llevados por la inercia, dan la curva por fuera. A menudo se estrellan contra el vallado y la pared y se caen. En el encontronazo, de vez en cuando, pillan a algún despistado.
En Estafeta los toros empiezan a estar cansados y van más lentos. Sin embargo, el peligro aumenta porque en este tramo, muchas veces, algún toro va suelto por haberse caído en la curva de Mercaderes. Es importante tener en cuenta que aguantar corriendo toda la calle Estafeta es imposible. En algún momento el toro te rebasará.
También hay que tener cuidado con los empujones. El miedo no es tonto y las astas del toro son muy grandes cuando las ves de cerca. Al querer escapar te pueden empujar y hacer caer. El toro no sólo es peligroso por los cuernos, un pisotón puede hacer mucho daño.
En los escasos 90 metros del tramo de Telefónica, los toros van muy lentos y, muchas veces, sueltos. El peligro aumenta por la presencia de corredores inexpertos y porque este tramo gira a la izquierda progresivamente hasta enfilar cuesta abajo el callejón. Allí los toros se aceleran, pero generalmente no da tiempo a las personas que intentan guiar al toro, a hacerlo con la misma rapidez. Esto provoca situaciones de mucho peligro y por ello las estadísticas con incidentes suben aquí.
Es tradicional la imagen de llevar al toro a punta de periódico y ayudar al desarrollo del encierro con esta labor. Pero esto es así, cuando se realiza con experiencia y bajo las indicaciones de los pastores. De lo contrario, los acelerones pueden desembocar en situaciones muy complicadas.
En el callejón, el otro peligro es la formación de montones. La anchura se reduce a tres metros y allí tiene que pasar todo el flujo de participantes y la manada. A los toros no les suele costar mucho abrirse camino, embisten, pisan y listo. La dificultad para los corredores reside en que el callejón gira al entrar en la plaza y desciende para alcanzar el nivel del ruedo. Puede costar mantener el equilibrio al correr a gran velocidad.
Si te caes, es posible escapar a través de las gateras (huecos en la pared) que permiten deslizarse rodando para evitar ser pisoteado y provocar otras caídas. Además, es aconsejable no entrar en la plaza detrás de la manada, ya que es frecuente que el toro se dé la vuelta y se queden corredores entre el toro y la puerta, que se cierra tras el paso del último astado, para aumentar la seguridad.

Procesión de San Fermín 
Comparsa de gigantes y cabezudos 
Baile de gigantes 
Cabezudo y zaldiko 
Torico de fuego
Una vez en la plaza, el peligro es mínimo si se sigue la norma de abrirse en abanico nada más entrar y refugiarse en la barrera para dejar actuar a los dobladores que, capote en mano, intentan dirigir a los toros a los corrales. La plaza tiene el piso de arena
Ya sabes que el encierro se corre por las calles del casco viejo de Pamplona. El recorrido cerrado se prepara poniendo un doble vallado para que los animales no puedan salir de él, con una única puerta en la plaza consistorial. Pero las vallas se colocan en los cruces de calles, en el resto las fachadas de casas y negocios hacen de contención.
Durante el momento del encierro las puertas deben obligatoriamente estar cerradas y se protegen los escaparates con tablas de madera. En la calle Estafeta, es pues difícil, si estás corriendo, escapar de los animales y del resto de corredores. O sigues para adelante cuidando que no te alcancen los toros, o te quedas contra la pared esperando que los animales no se fijen en ti y no se les ocurra pasar por donde tú estás, o saltas a una valla (si la hay).
De todas formas, el trayecto que puedes correr suele ser corto. La velocidad de los toros es tal que te tienes que retirar a un costado para no ser alcanzado. Hay una media de 2.000 personas participando en cada encierro, los toros pueden cornear o pisotear, y es habitual que cada día haya varios heridos por asta, golpes o traumatismos, algunas veces graves, sobre todo si hay toros rezagados o si se produce algún montón. El encierro es peligroso. Si vas a correr, déjate aconsejar por corredores experimentados y piénsatelo dos veces.
Y si no te apetece jugarte la vida, pero quieres ver el encierro, puedes verlo de diferentes maneras. Si llegas muy temprano, puedes elegir un sitio en la muralla sobre la Cuesta de Santo Domingo o tras el segundo vallado. No verás mucho, pero sí el tumulto y sentirás los olores y sonidos y la aceleración de todo tu cuerpo.
Y hago referencia a los olores porque siempre que lo he vivido, me ha llamado la atención el olor a miedo que se percibe de esa muchedumbre que espera, corre, se cae, se golpea. La adrenalina hace su efecto.
También lo puedes disfrutar en algunos de los balcones que hay en el recorrido y puedes alquilar, en la propia plaza, donde después también podrás ver el espectáculo de vaquillas, o en la televisión, si es que no has tenido la suerte de poder venir a Pamplona o estás de resaca en el hotel.
Pero San Fermín no es sólo el encierro. Por delante hay una semana en la que Pamplona acoge muchas otras actividades de día y de noche para aquellos que quieren disfrutar de la fiesta.

Jotas 
Conciertos en Plaza del Castillo 
Puestos de comida en Antoniutti 
Fuegos artificiales 
Bailables en Plaza del Castillo
Más de la mitad de los actos del programa son musicales, con escenarios repartidos en las plazas del Castillo, de la Compañía, de los Fueros y de la Cruz, además de las verbenas en el Parque Antoniutti o las jotas del paseo de Sarasate.
A todo ello se unen la música en la calle, las bandas que salen a diario desde diferentes puntos de la ciudad, el txistu y gaita de las tardes, el Alarde de Txistularis, el festival de danzas, o las kalejiras.
Otros actos se corresponden con programación infantil y familiar, con los habituales pasacalles, el torico de fuego, las colecciones de fuegos artificiales desde las murallas, las demostraciones de deportes rurales, las salidas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, teatro en la calle, las barracas, espectáculos en la Plaza de Toros, actividades infantiles y deportivas…
.El 14 de julio por la noche, se acaba la fiesta. La tradición manda que el pañuelo se desata del cuello y los pamploneses encienden una vela para lamentar el final de la fiesta y cantar el “Pobre de mí”.

Ernest Hemingway consiguió que los Sanfermines fueran conocidos universalmente y, hoy en día, miles de personas se acercan cada año hasta Pamplona para vivir en vivo y en directo la experiencia de los encierros más famosos del mundo.
Si ya has estado, seguro que sueñas con volver a repetirlo. Si aún no has tenido la suerte de vivir unos Sanfermines… ¿a qué estás esperando?
Algunos huyen 😛 Mi hijo y su chica se han venido a casa para pasar esos días. Y, por cierto, ayer debió de caer una buena y se han inundado calles y garages 🙁 Espero que los que quieran disfrutar de la fiesta puedan hacerlo. ¡Feliz San Fermín! 🙂
Hola Alma Leonor. Las noticias de hoy son: «La tormenta que afectó anoche a buena parte de Navarra y descargó gran cantidad de agua obligó a decenas de actuaciones por parte de Bomberos y otros efectivos de emergencias para el achique de balsas de agua o el corte y evacuación de ramas caídas, aunque no causó daños a personas.»
Estamos en Pamplona, hoy no ha llovido y el ambiente está genial. Mañana primer encierro. ¡A disfrutar! Gora San Fermin!!