“El libro está dormido a la espera del lector. El lector lo despierta, lo devuelve a esa vida que asomó en el momento en que el autor lo escribía.
Alguna vez comparé ese largo sueño entre el nacimiento del texto y su lectura con el trayecto de una botella echada al mar.
En este caso el mar está poblado de editores, distribuidores, libreros. Según los casos: auxilios o escollos.
No hay dos lectores que lean el mismo libro. Si se trata de ficción, cada uno prestará especial atención a un personaje, a una anécdota, al lenguaje, al tono con que se narra esa ficción. En el ensayo, una idea, la puesta en relación de dos conceptos, pueden iluminar a un lector, dejar indiferente a otro.
La mención de un lugar real, el nombre de una ciudad, el de una calle, aún una fecha, despiertan en cada lector ecos insospechados que resuenan solo para él. El autor no los previó aunque haya esperado que surgieran, ya que son ellos los que harán vivir su texto en la imaginación del lector.”
Así arranca el discurso que dio Edgardo Cozarinsky, escritor, dramaturgo, cineasta y actor argentino cuando le tocó inaugurar el Filba en 2015 (festival de literatura, referente para el ámbito cultural latinoamericano). Fallecido este año el 2 de junio, vale la pena leerlo:
https://filba.org.ar/archivo/elogio-del-lector_259
El discurso me enganchó sobre todo porque, lejos de solemnizar a la lectura y a la escritura, las devuelve a su dimensión más cabal, que es la del azar. Cozarinsky habla con cariño de las mesas de saldos de la calle Corrientes como esos lugares donde puede aparecer cualquier cosa que nos cambia la vida.
Se suceden una gran cantidad de incentivos y de imprevistos insospechados en el propio recorrido de un libro, para que llegue a las manos de los lectores.
Lejos de la gravedad de otros que, quizá desde las buenas intenciones, hablan de la lectura o la escritura como lugares de refugio o de resistencia, y en ese mismo acto les suman una cuota de rigidez evitable, el discurso de Cozarinsky prefiere echar agua, desacralizar.
Tal vez por eso piensa en la escritura y la lectura como el trayecto que hace una botella lanzada al mar, como un arrojo inoportuno, como un movimiento siempre fortuito, como una deriva que quizá termine (o no) en la escena más extraordinaria de todas: la del náufrago que encuentra la botella y la abre para descifrar de qué se trata, la de la primera chispa entre un lector perdido y un libro encontrado.

Hoy quiero festejar que mi nuevo libro “Ipuin kontalaria” (Significa Cuentacuentos en euskera), acaba de sumergirse en el mar repleto de botellas que vienen y que van por las aguas.
Esta entrada está dedicada a ti, a mí, a nosotros y nosotras, al lector.
Un personaje de “Terra alta” de Javier Cercas, dice: “La mitad de una novela la pone el autor, la otra mitad la pone el lector”.
Y es, a mi entender, exactamente así: un libro es una partitura, y es el lector el que la interpreta, y cada lector la interpreta a su manera. En eso consiste la magia de la literatura.
¡Enhorabuena por esa publicación! 😀 😀 Se la voy a recomendar a un par de amigas que tengo por esas tierras y leen en vasco. 😀 😀 Y el discurso que mencionas me parece precioso, me lo quedo para una posterior publicación en mi blog.
De nuevo enhorabuena <3 <3
Hola Alma Leonor.
Lo cierto es que cuando me topé con este discurso de Edgardo Cozarinsky, pensé que era exactamente lo que yo pienso de la escritura y la lectura, exactamente lo que me hubiera gustado tener la capacidad de decir de lo que pienso. Y claro, nació esta entrada que me encanta compartir con vosotros, porque estoy segura que a muchos os pasará lo que me pasó a mí.
En cuanto a mi libro, gracias por la enhorabuena. Y te aclaro que no está escrito en euskera, son cuentos escritos en castellano. Su título, que confunde sin querer queriendo, se debe a la lengua de mis padres y antepasados. Se trata de sueños, en general soñados realmente. Y el mundo de los sueños está en euskera, aunque el idioma de mi realidad sea el castellano.
Gracias por tus palabras. Un abrazo grande.
¡Ole, ole y ole! Nuevo libro de la tita Cuentacuentos Marlen.
¡¡¡FELICIDADES!!!
Vendrá bien para aprender BASKO. 😜
¡Que noooooooo! Que ya he leído la respuesta a Alma y había investigado un poquito por el internete. Está escrito en castellano del norte (que hoy en día hay que especificar, por lo visto el del sur se entiende peor. 🫤😅).
Me lo apunto para Reyes. Ojalá vendas milquinieen, como pocos. 💪🏻😝
Me apunto también el discurso de Cozarinsky para leerlo con tranquilidad.
Muchas gracias y mucha suerte, amiga Ipuin Kontalaria. 🤗💪🏻🍀
Hola Jose.
¡Ja Ja Ja! El nombre del libro fue una broma para llamar la atención del lector. Tooodos preguntan: ¿Y son cuentos en euskera? Lo que me da pie para contar por qué el nombre está en ese idioma y lo que significa para mí. Pero bueno, supongo que con las lecciones que has recibido, para ti no sería difícil entenderlos en euskera ¿no? 😂🤣😂
¿Vender milquinieen, como pocos? Nooo, por favor, que me volvería famosa y vanidosa y repipi. Y uno no quiere esos personajes cerca. Con ser conocida por familia y amigos, me basta.
Muchas gracias a ti por tu comentario, y por estar siempre cerca, Idazle eta irakurle Laguna.