La verdad prohibida

Nunca pensé que mi carrera terminaría así. Hasta hace un año, yo, el Doctor Hipócrates Hidalgo, era la cara de la ciencia en la televisión. No había noticiero que no me tuviera como invitado estrella, ni conferencia médica donde mi presencia no fuera anunciada con bombos y platillos. Me convertí en el defensor de la vacuna contra el COVID, en el rostro confiable que los gobiernos necesitaban para tranquilizar a la población.

Pero hoy estoy solo. Exiliado en un pueblo del fin del mundo, la Patagonia argentina, mirando por la ventana cada cinco minutos, paranoico, convencido de que hay alguien siguiéndome. 

Todo comenzó hace seis meses, todo comenzó con un paciente. Un hombre joven, sano, sin antecedentes médicos relevantes, que había recibido la vacuna GalenoCorp y que, semanas después, presentaba síntomas inexplicables: fatiga extrema, inflamación neurológica, taquicardias irregulares. No soy un hombre dado a la paranoia, pero cuando mis reportes fueron ignorados por la junta médica de la empresa, supe que algo andaba mal.

Decidí investigar por mi cuenta. Accedí a archivos internos de GalenoCorp usando una clave que un compañero del laboratorio al que habían despedido, había dejado en uno de mis cuadernos, diciéndome que era el teléfono de su suegra. Al no poder comunicarme con el número, yo lo había desechado, pensando que simplemente era erróneo.

Lo que encontré fue peor de lo que había imaginado: documentos que confirmaban que la vacuna era una copia pirata de otra fórmula, pero modificada para reducir costos. Peor aún, los efectos secundarios severos se habían encubierto con estudios falsificados y presiones sobre organismos de salud.

Era una de esas noches en que el cansancio del día era atroz. Llevaba tres años trabajando para GalenoCorp, una multinacional farmacéutica que, en teoría, había desarrollado una de las vacunas más eficaces contra el COVID. Su reputación era impecable, su financiamiento ilimitado y su influencia incuestionable.

La vacuna que yo había promocionado con tanto entusiasmo no ofrecía la inmunidad prometida. Sus efectos protectores desaparecían mucho más rápido de lo anunciado, obligando a la población a recibir refuerzos constantes.

Me quedé mudo al leer mi propio nombre en un mail: «Hidalgo es nuestra mejor inversión». Me habían convertido en el embajador de una mentira muy peligrosa. 

La estrategia, evidentemente, era económica. Cuantas más dosis se necesitaran, más dinero ganarían. Estábamos vendiendo un producto defectuoso a propósito. Lo peor de todo era que GalenoCorp lo sabía desde antes de su aprobación. Comprendí que no sólo se trataba de negligencia, sino de un crimen orquestado.

GalenoCorp no sólo había manipulado datos, sino que había utilizado su influencia para obtener aprobaciones gubernamentales en varios países. Políticos clave habían recibido jugosos incentivos para agilizar los permisos. Decenas de miles de personas ya habían recibido la vacuna adulterada.

Esa noche creí morir de angustia.

Sabía que denunciar esto era firmar mi propia sentencia de muerte y no me refiero sólo a la profesional. Pero mi conciencia no me permitía callar. Decidí actuar con mucha prudencia y contactar a una periodista de investigación: María Antonia Treman. Tenía fama de indagar en los rincones más oscuros del poder corporativo y contactos en el exterior. 

Horas después, mi vida cambió por completo.

Escultura en grafito de lápices de Jasenko Dordevic-La soledad

Mi departamento fue allanado mientras estaba en el hospital.

Mi ordenador y documentos personales desaparecieron.

Recibí una llamada anónima de una voz masculina, fría, que me advirtió que dejara el asunto.

La amenaza no era velada.

.- Sabemos dónde trabajas. Sabemos dónde vives.

Decidí no dejarme intimidar.

Con la ayuda de María Antonia, elaboré un informe detallado y conseguí una copia de dos archivos originales encriptados.

Ella me prometió publicarlo todo si algo me pasaba.

Comenzaron a seguirme.

Autos oscuros aparecían en mi calle.

Di de baja mi móvil, que marcaba llamadas no registradas.

Con un mensaje en un pendrive, corté toda comunicación con mis padres y hermanos.

María Antonia tuvo que esconderse cuando descubrió que su departamento había sido registrado. GalenoCorp tenía ojos en todos lados.

Mi última opción fue contactar a un antiguo profesor, un epidemiólogo con conexiones en Europa. 

Logramos enviar la información a la OMS (Organización Mundial de la Salud) y a la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

La bomba explotó cuando un medio extranjero filtró los documentos.

La indignación global fue inmediata. Los gobiernos comenzaron a desmarcarse de GalenoCorp, muchos políticos negaron haber estado involucrados y la empresa entró en pánico. Sin embargo, yo aún no estaba a salvo. Sabía que los mismos poderes que habían permitido que esto ocurriera, no se detendrían con un simple escándalo mediático.

Un día antes de que la OMS iniciara una investigación formal, el Doctor Hipócrates Hidalgo desapareció. Según las noticias, su auto fue encontrado en un barranco uruguayo, destruido por completo. No había cuerpo. Algunos dijeron que fue un accidente, otros, que GalenoCorp había hecho lo que fuera necesario para silenciarlo. María Antonia tenía otra teoría.

Semanas después, en una pequeña clínica rural en Sudamérica, un nuevo doctor comenzó a trabajar bajo el nombre de Agustín Manfredy. Nadie sabía de dónde venía, pero su conocimiento médico era innegable. Atendía con paciencia, con una sonrisa cansada y una mirada que revelaba haber visto demasiado.

En su bolsillo, siempre llevaba una memoria USB, esperando el momento adecuado para usarla nuevamente. Pero sabía que los piratas no se rinden fácilmente y que tienen ojos en todos los rincones. Jamás podría vivir tranquilo.


EL TINTERO DE ORO (FEBRERO 2025)

El Tintero de Oro nos propone el Concurso de relatos
45ª Ed. "La isla del tesoro" de R.L.Stevenson
Una vez conocido un poco más sobre el escritor y su obra,
participamos con un relato de un máximo de 900 palabras.
La propuesta para este mes será escribir un relato de piratas.
Sin embargo, aunque La isla del tesoro es una novela de aventuras, podéis llevar la temática “piratesca” al género que decidáis. ¡El género del relato es completamente libre!
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Si queréis leer el resto de los escritos presentados:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

49 comentarios sobre “La verdad prohibida

  1. Estamos rodeados continuamente de «piratas»! Antes, ahora y quizá siempre! La mente humana siempre maquinando como sacar mayor tajada! Parece ser nuestra naturaleza! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

    1. Hola Marifelita
      La mente humana es prodigiosa, para lo bueno y también para lo malo. Y el egoísmo es una característica que sale a flote en cualquier momento, lamentablemente. Gracias por tu comentario. Un abrazo grande también para ti.
      Marlen

  2. Con Un Don de la oportunidad sobresaliente a tope, has fabulado un argumento con el que desde hace un lustro convivimos todos con cosas de ese jaez. Y tengo que destacar, como matrícula de Honor, que bautizaras al protagonista como Hipócrates (fundador de la Medicina en la antigua Grecia) para reforzar la idea de que él sí iba a poseer en la jungla que le ha tocado vivir, deontología profesional. ¡Olé por personas como nuestro especialista!

    Juan El Portoventolero aka Juan Y Su Horizonte.

    1. Hola Juan
      Creo que, desde siempre, como decía en un comentario anterior, la mente humana es prodigiosa, para lo bueno y también para lo malo. Y el egoísmo es una característica que sale a flote en cualquier momento, sobre todo en aquellos momentos en los que la desesperación por salvar la vida inspira a ciertas personas a sacar provecho como sea, aún a costa de otros seres humanos. Total, son invisibles. Me pregunto qué pasaría si a uno de los altos ejecutivos de GalenoCorp le anunciaran que la vacuna que le han aplicado a sus padres, sus hijos o ellos mismos, es la de la compañía.
      En cuanto al nombre del buen médico, me gusta jugar con el significado de los nombres y ¿qué mejor nombre que Hipócrates para definir a un protagonista como él? Un médico que hace honor a una teoría ética como la deontología, aún a costa de arriesgar su propia vida. Un nombre que ya no aparece por las aulas o los medios de comunicación.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  3. Hola Marlen, me gusta tu propuesta, donde te alejas de las tradicionales historias de piratas y nos presentas otro tipo de piratas, solo que creo que éstos dan más miedo.
    Me gusta que tu prota al final puede rehacer su vida luego de poner en evidencia a la compañía mafiosa. Un relato de lo más actual. Me gustó mucho. Te deseo mucho éxito con él. Ana Piera.

    1. Hola Ana
      Sí, piratas hay de muchos tipos. Y tienes razón, estos me dan mucho más miedo, porque no se los ve venir. Para cuando te enteras, ya te han jo… robado la vida.
      En cuanto a lo de darle una nueva vida, no podía dejar que el doctor Hipócrates muriera en manos de esta escoria, tenía que salvarse para seguir conservando un resquicio de optimismo. Y no me refiero sólo a él.
      Me alegro mucho que te haya gustado. Gracias por tu comentario. Un abrazo grandote.

  4. Piratas modernos para una conspiración económica que da pavor. Un relato genial, Marlen, que enfrenta muy bien la ética del protagonista con esos intereses empresariales que arrasan con todo. Una historia amena e inquietante. Me ha encantado.

    1. Hola Marta
      Me alegro mucho que te haya gustado el relato. Tienes razón, este tipo de tramas dan pavor porque, te enteras tarde o mal, cuando ya no hay remedio y las dudas o miedos no te dejan dormir. Y lo peor es que sabes que nunca te vas a enterar exactamente de quiénes fueron los culpables, las medidas que pueden solucionar el problema, si las hay, los nombres y apellidos de los responsables y el castigo que han tenido por un horror semejante. Todo se soluciona con otra noticia bomba y listo ¡Todo olvidado! Nuestra vida se ha vuelto inquietante.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  5. Intrigante y fantástico relato, Marlen.

    Hoy en día, los piratas ya no se mueven de un lado a otro a bordo de temibles barcos, sino en grandes corporaciones vestidos con traje y corbata. Con apariencia de no haber roto nunca un plato, deciden fríamente quienes pasan a jugar el rol de «daños colaterales necesarios» para garantizarles sus desmedidas ganancias.

    Mucha suerte en el concurso.

    Un fuerte abrazo.

    1. Tienes razón. Los temibles galeones piratas han dado lugar a las no menos temibles corporaciones que manejan los dineros de toda la población. Y son sus responsables quienes han aprendido a «jugar», como bien dices, al temible juego de los «daños colaterales necesarios para garantizar sus desmedidas ganancias». Y nosotros, pobres inocentes, ¡nos asustábamos de «La isla del tesoro»!
      Gracias por pasarte y comentar. Un abrazo.

      1. Hola, Marlen.

        Menuda historia de engaños y mentiras jugando con la salud pública. Bien podría ser también un relato para la temática de la edición anterior; la de El jardinero fiel (John Le Carré).

        Cosas que seguramente puedan estar pasando y del que el ciudadano de a pie no sea consciente.

        1. Hola Noelia
          Lo peor es eso precisamente: «jugando con la salud pública». Y que, visto todo lo que nos enteramos de refilón, en muchos casos salta el escándalo porque el partido contrario no ha entrado en el juego de sobornos y lo destapa.
          Gracias por tu comentario.

  6. Magnífico relato, Marlen.

    Hoy en día hay tantos piratas con traje y corbata, como en otro tiempo hubieron piratas con parches en un ojo y patas de palo surcando los mares del mundo.

    Mucha suerte en el concurso.

    Un fuerte abrazo.

  7. Los piratas farmacéuticos están acostumbrados a salirse con la suya, siempre y en todo lugar. Es mejor no intentar meterse en sus redes porque todo lo pueden, al menos todo lo que les permiten los gobiernos de los distintos países.

    Tu relato me ha encantado por el ritmo constante que te mantiene enganchado, la claridad con la que narras los acontecimientos y la trama, perfectamente desarrollada. Parece un guion de cine.

    ¡Mucha suerte con el concurso, Marlen!

    1. Hola Marcos
      Sí, tienes razón, mejor no meterse en sus redes. Son una mafia.
      Me alegro que te haya gustado el relato. ¿Un guión de cine? ¡¡Vaya!!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  8. Un relato fuera de lo común y un final inesperado de un protagonista que sale airoso de una situación peligrosa, de una piratería que sigue persistiendo. Buen tema en estos tiempos. Abrazos desde Venezuela

    1. Hola Raquel
      Me pregunto cuántas piraterías pasan cerca nuestro sin que nos enteremos, mientras noticias que no nos atañen porque forman parte de la vida de famosos y «presuntos famosos», se nos cuelan en casa. Desde luego que la piratería sigue persistiendo, y por las consecuencias que puede tener, mucho más peligrosa de la que Stevenson nos hablaba.
      Gracias por pasarte y comentar. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  9. Hola Marlen. En el mundo en que vivimos el dinero lo puede todo y hay corporaciones que han acumulado demasiado poder, mas incluso que los estados, sin que nadie las controle. Operan en la sombra comprando voluntades y sus tentáculos llegan a muchas partes. Son, como bien dices, los piratas modernos, navegando en las profundidades de los mercados financieros. Ambientas el relato en la epidemia de COVID que tan lejana nos parece ya, en la que ciertamente se hicieron muchas cosas corriendo y sin demasiados controles. ¿La urgencia del momento asi lo requería? es una pregunta que ahora, echando la vista atrás y ya con mas calma, podemos y debemos hacernos. Un abrazo.

    1. Hola Jorge
      ¡Exactamente! Piratas modernos que a mí, por lo menos, me dan más miedo que los piratas de Stevenson. Porque a los clásicos, los veías venir, enarbolando su bandera y predicando sus intenciones. Pero a estos, a los piratas modernos ni los ves venir, ni te enteras de sus intenciones reales, con sus trajes de alta gama y sus looks de empresarios modernos que «afortunadamente» y gracias a sus «conocimientos y habilidad para los negocios» se hacen ricos y famosos. ¡¡¡Ja!!! Encima son ensalzados y admirados por la mayoría, con la inteligente colaboración de sus genios en marketing y de los medios de comunicación. En sus corporaciones los expertos en redes sociales ganan más que sus ingenieros. ¡¡¡Vaya!!!
      Los grandes dramas ecológicos, sanitarios… son el ambiente perfecto para su enriquecimiento. Y sus ganancias harían palidecer de envidia a los Barbanegra o Barbarroja. Es lo que nos ha tocado vivir: guerras, incendios, inundaciones, danas, pandemias, locuras de egocéntricos personajes públicos… No demasiado diferente de lo que les ha tocado a otras generaciones. Es sólo que lo que hay en uno de los platillos de la balanza, cuando se conoce, ya no indigna tanto. Total, ¡son todos iguales! Y en esa estúpida frase, nos autoconvencemos de que no podemos hacer nada.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  10. tremendo giro temático que mos presenta otro tipo de piratas. Más deshumanizados que los tradicionales. Pero en esta caso la deshumanizacikn es positiva, porque ya no creo que vayan a por él, si no hay negocio detras; no trabajan con la venganza.

    además curar personas co casa y ojos seguro que resulta más positivo que hacer un medicsmento, que matemáticamente salvará más vidas, son vidas anonimas

    abrazoo y suerte

    1. Hola Gabi
      No creo que exista ninguna deshumanización positiva. Creo que la gran diferencia entre unos y otros es la magnitud del botín. Porque antes el botín de un galeón era repartido entre los piratas que se jugaban la vida y el rey que impulsaba amablemente a los corsarios. Pero ahora, los trabajadores de las corporaciones que acumulan poder y riquezas, ni se enteran de qué va la cosa ni arriesgan más que el puesto de trabajo. Los que usan el poder, los sobornos, las venganzas, los intereses estratosféricos, son otros. Esos son los verdaderos piratas actuales.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  11. Hola, Marlen. Piratas los ha habido en todas las épocas y lugares, y los de este relato son idóneos para los tiempos que corren. Los ha habido de mascarillas, de pruebas de Covid y no me extrañaría que también los hubiera habido de vacunas. Donde hay dinero y se sabe. Un buen trabajo. Felicidades.

    1. Hola Bruno
      Sí, tienes razón. El ser humano ha ido evolucionando, pero hay características que no cambian. Siempre ha habido y habrá egoísmo en algunos de ellos Y cuando la oportunidad se presenta, se despierta la codicia. Reflexionar sobre esto e intentar influir en las nuevas generaciones para que no caigan en esas tentaciones, y que este rasgo de la personalidad no se vea como algo positivo, es una de las pocas cosas que podemos hacer.
      Gracias por tu comentario. Saludos.
      Marlen

  12. Quien vigila a la ONU y la OMS, nadie los eligio, no sabemos quienes son.???? Son poderes sin caras visibles a la opinion publica.

    1. Hola Jose
      Yo creo que los gobiernos de los estados miembros (los que participan de la organización), seleccionan a las personas que los representarán en las reuniones y conferencias de las Naciones Unidas.
      En cuanto a la OMS, tengo entendido que funciona como una empresa que contrata profesionales para trabajar en la organización.
      El tema es que las decisiones que se toman dependen de los gobiernos de los países integrantes. Y los gobiernos de los países son elegidos por partidos políticos en elecciones generales. Y dentro de esas bolsas de votos hay personas con virtudes y defectos. De algunos conocemos las caras, de la mayoría no.
      Saludos.

  13. Kaixo Marlen. Menuda historía mezcla a los piatas con la corrupción con una pandemia. Y puede ser algo muy real. Enhorabuena. Abrazos y muxus.

    1. Kaixo Ainhoa
      La corrupción, a mi entender, forma parte de la piratería moderna. Y ejemplos, tenía muuuchos para elegir. Pero una situación límite como una pandemia, se prestaba para hablar de ello y reflexionar un poco sobre la poco romántica piratería actual. Creo firmemente que existe, es muy real.
      Muchas gracias por comentar. Besarkada handi bat.
      Marlen

  14. Hola, Marlen. Un visión muy original de la temática. Los piratas modernos no siempre navegan por los océanos. Al fin y al cabo, se mueven por los mismos intereses espurios que los de la pata de palo y el parche en el ojo. Un abrazo y suerte.

    1. Hola Enrique
      Los piratas modernos suelen navegar por otros océanos, los de papelitos verdes que viajan por redes menos húmedas. Aunque, como bien dices, los intereses espurios que los mueven son los mismos. la codicia y el egoísmo, sin importar lo más mínimo los demás.
      Un abrazo fuerte.
      Marlen

  15. Hola, Trujamán, parece que has fundido el tema del antiguo reto de John le Carré con el nuevo de la piratería, y encima con un tema tan escabroso como el de las vacunas y todo lo que lleva detrás. La conspiranoia hecha realidad es un tema inmenso que da para mucho, y en este, piratas hay a montones. Felicidades por el relato.

    un abrazo

    1. Hola Pepe
      Sí, es mi venganza ¡¡JaJa!! porque en diciembre no llegué a tiempo para participar en el reto de «El jardinero fiel» de John Le Carré. Me quedé con las ganas. Pero no me podía perder este también, y la piratería moderna, sin banderas de calaveras pero con mucho peligro, me tentó para que escribiera esta historia. Y piratas ¡haberlos haylos! En la sanidad y en tantos otros campos, que asusta.
      Que conste que en esta era de la incertidumbre, el caos y la desinformación, en esta civilización de teorías conspirativas paranoicas, lo que menos quiero es fomentarlas o apoyarlas. Pero es que este es un tema de codicia y egoísmo, de piratas y piratería. Y nada más.
      Me alegra que te haya gustado. Un abrazo para ti también.
      Marlen

  16. Me alegra leerte y saludarte de nuevo.

    Alguien dijo por aquí, durante las primeras fases del Covid, que no se esperaban más de uno o dos casos. Hoy también esta oportunamente desaparecido, como aquel comité de expertos que nunca existió o ciertas gentes que se lucraron con el asunto. Es arriesgado, pero completamente necesario, hacer ficción también sobre este tipo de asuntos. Entre otras cosas porque hoy, en este mundo, el relato importa más que la realidad, y el relato que nos han contado hasta ahora sobre la gestión de la pandemia apesta a culpas encubiertas.

    Tu relato trata sobre una arista importante de este asunto: la carrera por obtener aquellas vacunas que desató todo tipo de especulaciones. La trama que encuentra buen encaje en el mundo de la piratería, y el desarrollo deja una lectura intensa, con buen ritmo y con una tensión creciente que resuelve en un final abierto, como la propia pandemia cuyo origen, dicho sea de paso, pasará a la historia de todo lo que interesa que se sepa como otro misterio más sin resolver.

    Un abrazo.

    1. Hola Isra
      A mí también me alegra encontrarte, que te pases por mi rincón y que me dejes un comentario. Hace rato que no nos leíamos (aún no he leído tu relato, pero sé que participas).
      La pandemia del Covid llegó sorprendiendo a todos, desde los países más pobres y faltos de medios, hasta los poderosos, donde la posibilidad de piratería era terriblemente accesible. Y no me refiero sólo con las vacunas, sino también con las mascarillas. Las teorías sobre el origen, las medidas a tomar, las apariciones de expertos cuyas infalibles medidas eran refutadas en pocas horas, el tipo de vacunas, la cantidad de víctimas… todo era tan improvisado que se convirtió en un peligroso campo de minas. Y a la vez en un océano plagado de piratas a la caza de los ciudadanos y gobiernos de turno.
      Y, como bien dices, creo que es sano hacer ficción sobre el tema, porque es tan grande la montaña de desinformación y bulos que tenemos atragantada, el grado de desconfianza hacia todo lo dicho y hecho, hacia todo lo callado y encubierto, que cualquier cosa que nos hayan dicho puede ser verdad o mentira, y que una reflexión no nos viene nada mal.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  17. Hola, Marlen, ¡¡¡muy bueno!!! Trepidante historia, con otro tipo de piratas (que quizá dan más miedo que los del libro). Se me iba acelerando el corazón según te leía y encima con un episodio tan reciente de vacunas como el que hemos sufrido con el COVID, inevitable hacer comparaciones. Muy bien narrado y un éxito el uso del tema. Te felicito.

    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche
      Me alegro que te haya gustado. Sí, estos piratas, sin duda, dan más miedo que los que pueblan el libro de Stevenson. Y lo peor es que no se los ve venir, porque ya no usan la bandera con la calavera para dejarnos claras sus intenciones.
      Muchas gracias por el comentario y la felicitación. Un abrazo para ti también.
      Marlen

  18. Estos son los piratas del siglo XXl y siempre buscando como sacar provecho de sus maldades.

    Original historia que nos recuerda que no todo lo que nos rodea está de acuerdo con lo estipulado

    Un abrazo Marlen

    1. Hola Puri
      Tienes razón, hay que recordar siempre que «no todo lo que nos rodea está de acuerdo con lo estipulado», como bien dices. Y que se mueven muchos hilos en temas tan importantes como la salud, de los que ni nos enteramos.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo para ti también.
      Marlen

  19. Hola Marlen:

    Tu relato me ha llegado al alma porque reproduce muy bien la realidad de lo que vivimos hace no mucho tiempo. Aún no sabemos todo lo que pasó pero hubo mucho que revela mucho sobre la naturaleza humana y cómo llega a aprovecharse de la gente en los momentos de más necesidad.

    Enhorabuena.

    Un abrazo.

    1. Hola Mercedes
      Sí, una tragedia tan cercana y de la que ya nos hemos olvidado.Las noticias ruedan a una velocidad que nos hace olvidar la importancia de lo realmente importante. ¡Y así nos va! ¿Sabes de alguien que haya sido condenado por las tragedias de los hospitales, de las residencias de mayores, de la falta de mascarillas…? ¡Eso ya es historia, tenemos otras cosas de las que preocuparnos!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo
      Marlen

  20. Hola, Marlen. Nos traes piratas muy actuales, que operan como una organización delictiva. Muy a tono con algunas teorías que se han tejido durante la pandemia. Que los hay, los hay!

    Un abrazo

    1. Hola Mirna
      Sí, para mí, estos piratas son más peligrosos que los clásicos porque a los piratas de Stevenson se los veía venir, con su bandera negra y su pinta que no dejaba lugar a dudas, pero estos se camuflan con sus trajes y maletines. Pasan desapercibidos y de ellos nadie se entera… ¡ni los medios de comunicación!
      Gracias por el comentario. Un abrazo.

  21. Hola, Marlen, en menuda ciénaga nauseabunda, nos has metido con tu historia de piratas. Da miedos solo de pensar en ello por lo plausible que puede ser que ya estemos así. Menos mal que tu final da esperanzas de que no se saldrán con la suya.

    Saludos y suerte.

    1. Hola JM
      Pues sí, una de esas historias «nauseabundas» de las que no nos enteramos hasta que el partido no comprometido saca ventaja contando lo que le conviene. ¡Piratas de los peores que uno puede imaginar! A veces creo que lo mejor es no pensar, mantenerse en una burbuja de ignorancia y pasotismo. Y luego miro alrededor y veo a quienes me rodean y a quienes los rodean a ellos. Y me siento a escribir.
      La esperanza tenía que surgir al final. Me resisto a no recurrir a ella.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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