La magia de la filosofía

Hace muchos muchos años, ya no recuerdo cuántos, existía un pequeño reino costero en el Mar Cantábrico, llamado Itsasoaren Sabela (1). La gente de este extraño lugar estaba obsesionada con dos temas principales: la filosofía y la comida. Allí, los debates filosóficos se hacían con cucharas en la mano.

Y el que intervenía, si no en todos, en casi todos los debates era Jakintsua (2), el legendario filósofo/cocinero/mago, inventor de la “Zartagin adimenduna” (3), una sartén que puede cocinar, absolutamente sola, sin ayuda de cocinero alguno, cualquier plato imaginado por la mente humana y además completarlo con una lección de filosofía.

Txomin era un joven del pueblo que insistía en ser aprendiz del mago. Quería demostrarle que podía hacer una tortilla filosóficamente perfecta.

Pero, al ponerse a trabajar, Zartagin adimenduna detecta sus dudas existenciales: ¿qué es la perfección? ¿qué es una tortilla? ¿qué soy yo? ¿por qué debería crear una tortilla?

La tortilla que logra, cuestiona su propia existencia y reclama sus derechos: no quiero ser comida, quiero ser comprendida.

Txomin entra en pánico. Con lo cual lo único que consigue es que toda la cocina se llene de platos rebeldes: un guiso que recita a Unamuno, unas croquetas que se esconden para no ser rebozadas, un flan que tiembla por ansiedad metafísica o angustia ontológica en palabras más apropiadas, una sopa que comenta la aceptación del estado de flow, la fluidez de la vida para ser más exactos.

Zartagin adimenduna, orgullosa de su obra, se envalentona y comienza a cocinar platos por su cuenta: el marmitako del nihilismo al que le da igual si lo comen o no, el bacalao al Pil Pil que predica el heraclitismo y no logras comerlo porque está en un proceso constante de transformación y movimiento, saltando del plato sin control, o las chuletillas de cordero alavés que exigen una biografía detallada del comensal, antes de ser comidas.

El reino se desbarranca. La gente se ve obligada a discutir de filosofía con la comida, antes de comérsela. Ya no se organizan comidas familiares, los debates serían interminables.

Jakintsua toma cartas en el asunto y pide a la sartén un último plato antes de quitarle su don. 

Zartagin adimenduna, después de una hora en la cocina, les presenta un plato muy bonito, de colores atractivos, pero vacío. Explica que representa la posibilidad total, la esencia antes de la forma.

Jakintsua la mira con resignación.

.- ¿Y ahora, qué hacemos?

Zartagin adimenduna se agita, como preparando una salsa en ebullición.

.- Eso depende de vosotros. Yo sólo cocino lo que pensáis.

Aquí acaba este cuento, es el final. O el principio, según se mire. Porque como dijo el filósofo estoico Séneca: «todo nuevo comienzo surge del final de otro comienzo».


(1)	Itsasoaren Sabela - Panza del mar en euskera
(2) Jakintsua – Sabio en euskera
(3) Zartagin adimenduna - Sartén inteligente en euskera

También lo dijo la banda estadounidense de rock “Semisonic” en el tema “Closing time” del álbum “Feeling Strangely Fine”.


EL TINTERO DE ORO (DICIEMBRE 2025)

El Tintero de Oro nos propone el
Concurso de relatos 49ª Edición
Podéis participar en este homenaje a "El color de la magia"
de "Terry Pratchett" con un relato donde haya un elemento mágico o fantástico que cree más caos que ventajas.
La extensión no podrá superar las 900 palabras.
Si queréis leer el resto de los escritos presentados:
El Tintero de Oro-Concurso de relatos Terry Pratchett

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

40 comentarios sobre “La magia de la filosofía

  1. Simpático, ingenioso y, como siempre, reflexivo relato, Marlen.
    Conforme he ido cumpliendo años, me he ido dando cuenta de la necesidad de la Filosofía, como base para cuestionarlo todo, pero, también, para encontrar respuestas y razonar las conclusiones. (No como hacen muchos en las enredadassociales, que solo se oponen a todo).
    Hoy quieren quitar la Filosofía como asignatura en los colegios, si no lo han hecho ya, pero en mis tiempos tampoco existía con la riqueza necesaria. En realidad, lo que estudiábamos era Historia de la Filosofía. Memorizábamos un montón de citas, reglas, dogmas, pensamientos… Sin cuestionarlos, comprenderlos, aplicarlos y, en definitiva, hacer uso del propio sentido de la Filosofía. Además, siempre tuve profesores que nos hacían odiar la asignatura. Como comprenderás, yo, que siempre me creí de ciencias, las tenía entre mis materias más odiosas. ¡Qué gran error!
    Hoy, leo ensayos filosóficos y me pregunto cuanto puedo, dudo de casi todo e intento razonar cuanto debo. ¡Qué pena de tiempo perdido!
    En fin. Como casi todo, solo se aprende realmente con el paso del tiempo y cuando la edad te muestra el verdadero aprendizaje.
    Abrazo grande, amiga filósofa cuenta-cuentos.

    1. Hola Jose
      Hace rato que me quejo ¡Qué raro, una vez más! de la desaparición de la materia de filosofía de las aulas escolares. Se empieza por una y detrás vienen todas las materias «que no sirven para nada»: a ética la perdimos hace tiempo, ahora seguirán música, dibujo, literatura, lengua (Noooo no es lo mismo!!!), educación democrática (Síii esta también la estudié y me peleé con la profesora por defender mis ideas), latín, historia, geografía… ¡Total para lo que sirven!
      Amo las ciencias, empezando por matemáticas, física y química y siguiendo por las nuevas tecnologías. ¿Pero por qué debemos menospreciar unas en favor de otras? Estoy convencida de ser una privilegiada, estudié en una escuela donde nos daban mucha caña y no era cuestión de decir: esta materia me gusta y la otra no. Estudiábamos todas, como esponjas que siempre teníamos deberes que hacer, mientras amigas que no estaban en la misma escuela, se sorprendían de que no estuviera jugando todo el tiempo como ellas. Pero reconozco que todo me sirvió porque aprendí a amar el conocimiento, a reflexionar, cuestionar, sacar mis propias conclusiones. Así que tengo la gran suerte de no poder quejarme de lo aprendido y sí de lo que veo que aprenden ahora mis sobrinos, porque enseñar no es hacer repetir de memoria una fórmula, sin saber siquiera para qué te puede servir. ¡Qué tristeza!
      Por una vez no estoy de acuerdo contigo, no creo que sólo se aprende realmente con el paso del tiempo, cuando la edad te muestra el verdadero aprendizaje. Aprendemos desde muy pequeños y seguimos haciéndolo hasta que morimos. El gran problema es cuando en un momento dado, entiendes o te convencen que lo que estás aprendiendo, no sirve para nada. Y ese es un punto de inflexión muy importante en tu evolución, porque a partir de ahí te queda la tarea de ir descubriendo que no es cierto, que todo sirve, que hasta cuando te enfadas y maldices estás recurriendo al latín porque «¡Maldito seas!» proviene del «Maledictus» y cuando Harry Potter recibe de Voldemort la maldición «cruciatus», esta palabra es un maleficio torturador que viene de «crucio» (del latín «torturar»).
      Perdón, ya me fui por los cerros de Úbeda. ¡Lo siento! Pero últimamente, la educación que se imparte y la que no, me ponen de los nervios. Un abrazo grandote y gracias por comentar y aguantar a tu amiga Cuenta-cuentos, que de Filósofa tiene poco.

    2. Hola, José Antonio. He mirado en internet y he encontrado que la Filosofía no ha sido eliminada por completo de los colegios en España con la ley educativa LOMLOE, pero su estatus ha cambiado: desapareció como obligatoria en 4º de la ESO (convirtiéndose en optativa o integrada en Valores Cívicos y Éticos en algunas CCAA), mientras que se recuperó como obligatoria en los dos cursos de Bachillerato (Filosofía en 1º e Historia de la Filosofía en 2º), revirtiendo parcialmente los cambios de la anterior ley LOMCE.
      Respecto a lo que dices de volver a entender la Filosofía desde la perspectiva actual de una edad y un conocimiento de la vida que otorga la madurez, estoy totalmente de acuerdo contigo, como con todo el comentario. Si la gente pudiera pensar, dudar y razonar, estoy seguro de que una importante mayoría trataríamos de luchar de forma más eficiente contra la injusticia del mundo que nos rodea (al menos de lo que sucede de fronteras para adentro) en lugar de ser siempre tan pasivos y políticamente correctos.
      Un fuerte abrazo!

  2. Hola Marlen, me encantó tu propuesta. Es imaginativa, alegre, original y da que pensar. Coincido en que la filosofía es super importante, pareciera que ya no hay filósofos, al menos no como los de antes. Sus voces son necesarias para cuestionar tanta cosa que sucede y que se da por «normal» cuando claramente no lo es.
    Regresando a tu relato, te digo que se me hizo muy original con esos personajes tan locos, esa sartén que cocina lo que le da la gana, pero siempre con filosofía incluída y bueno ese final abierto que lo hace a uno preguntarse ¿qué sucedió después?. Buenísimo, te felicito. Feliz mes.

    1. Hola Ana
      Sí, como le decía a Jose, desde hace tiempo me quejo de la desaparición de la materia de filosofía de las aulas escolares. Y creo que es un gran error. Por dar mayor importancia a las ciencias y las nuevas tecnologías, quitan materias esenciales para el desarrollo del ser humano. Porque enseñar filosofía no es sólo conocer las biografías de los filósofos famosos y alguna teoría sin aplicarla a ningún caso. La filosofía debe despertar mentes, hacer reflexionar y esto, claramente no lo están entendiendo quienes diseñan los planes escolares.
      Me alegro mucho que te hayan gustado los personajes de este cuento loco y divertido que me ha hecho reír mucho al escribirlo. ¿Qué sucedió después? A mí también me gustaría saberlo.
      Feliz mes a ti también. Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.

  3. Vaya cocina!
    Ahí me gustaría ver a Chicote, a ver si tenía lo que hace falta para abroncar a la sarten.
    Una idea fantástica lo de introducir la filosofía a la limón con la gastronomía, indisolublemente.
    Abrazooo y suerte

    1. Hola Gabi.
      ¡Siiii, a mí también me gustaría ver a Chicote en esa cocina, discutiendo sobre filosofía con la sartén o el cazo!
      Introducir la filosofía en la gastronomía… es que la filosofía está en todas las actividades del ser humano. ¡Y pobre del que aún no se ha dado cuenta!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo y suerte a ti también.

  4. Hola, Marlen, te ha salido un plato redondo, digo un relato… Y encima filosofando (como dirían los pitufos, jeje). Me ha gustado mucho, aunque no me imagino al guiso recitando a Unamuno, jajaja, muy bueno. Te felicito.
    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche
      ¡Pues espérate que los platos empiecen a filosofar también!
      Me alegro que te haya gustado. En cuanto a Unamuno, le hubiera encantado escuchar al guiso porque filosofar era lo suyo, en cuanto a comer, siendo vasco, seguro que lo disfrutaba mucho.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.

  5. Hola, Marlen. Pues sí, un relato que hace honor a su título, reflexivo y muy ingenioso. Me ha encantado la idea y el tono del cuento que comienza como una historia clásica de un reino olvidado y va girando hacia una discusión filosófica maravillosa con esos platos recitando a Unamuno o temblando de ansiedad. El final también estupendo. Me ha gustado todo muchísimo.

    1. Hola Marta
      ¡Pues sí, quién puede decir que la filosofía no tiene magia! Y un poco de locura en este caso, también. Pero siempre invita a reflexionar. Y eso no está nada mal. Me alegro mucho que te haya gustado el cuento, espero que te hayas reído tanto como yo imaginándolo. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  6. ¡Que me aspen si el guiso que recita a Unamuno (escritor y poeta que adoro, he leído muchísimo de él a lo largo de mi vida) y El Pil Pil que sigue las pautas del presocrático Heráclito no es lo mejor!
    Te ha faltado mencionar al Gran Dídimo. En suma, una de mis pasiones es La Filosofía clásica y creo que es un acierto verlo en tu aportación. Y por supuesto, los aportes folclóricos que parecen dignos de las obras de tradiciones de Txalaparta a través del gran Barandiariaín, son magníficas.
    Saludos de JUAN EL PORTOVENTOLERO. 🌍

    1. Hola Juan
      Para mí también, Unamuno es una de las grandes mentes a tener en cuenta. ¡Me alegro que el guiso y el Pil Pil te hayan conquistado! Me han faltado mencionar unos cuantos filósofos más, entre ellos el estoico Ario Dídimo, pero no era cuestión de un largo relato, sino de recordar la importancia de la filosofía en la vida de todos y reflexionar en la falta de una materia de filosofía en la educación actual, no sólo con biografías, sino con casos que atraigan a los adolescentes y les inspire el interés sino el amor por una materia esencial.
      En cuanto a los aportes folclóricos, es que ¡los vascos somos muy vascos! 🤣😂🤣
      Muchísimas gracias por tus comentarios. Un abrazo fuerte de Marlen

  7. Hola, Marlen.
    ¡Qué original tu relato gastronómico-fantástico-filosófico! Te ha quedado redondo y me ha dejado con una sonrisa dubitativa, que no sabe si mutar a risa o a carcajada.
    Por cierto, menos mal que ya había comido cuando he leído tu texto porque, si me pilla antes, oír bacalao al pil pil y flan de esos anti sismos y mi estómago empezar a protestar, habría sido todo uno. Los vascos, que somos así, je, je, je.
    En definitiva, tu propuesta me ha gustado y divertido a partes iguales, tanto que desde hace unos momentos, me he puesto a reflexionar compulsivamente… aunque no ha sido fuera del recipiente, ¡eh! (rememorando el maravilloso sketch de mis queridísimos Les Luthiers).
    ¡Enhorabuena y mucha suerte en El Tintero!
    Un abrazo, compañera.

    1. Hola Patxi
      ¡Muchas gracias por tu risa carcajeante! Es que ese es nuestro menú de Navidad, ¡no podía poner otro! Ya sabes que la tradición es lo que marca. 🤣😂🤣
      Ten cuidado con las reflexiones, apunta bien.
      Ya veo que los vascos, Les Luthiers… andamos por las mismas sendas.
      Gracias por tus comentarios. Un abrazo compañero y suerte para ti también, que me gustó mucho tu relato.

  8. Manudos tostones de comidas ja, ja, ja. Soy de comer tranquila y hablando lo mínimo. De hacer las cosas lo más fácil que se pueda, pues la vida ya se complica sola.
    Por lo que hablabas con José Antonio en los primeros comentarios, la verdad es que aprendemos muchas cosas de pequeños, y luego aprendemos muchas más cuanto más mayores nos hacemos. Lógico. Lo que pasa es que aprende el que estudia, sí. Pero más aprende el que tiene curiosidad e interés.
    Yo quizás «no sepa demasiado» porque dejé los estudios pronto, pero de lo que me interesa, aunque puedan parecer tonterías, sé mucho. Y bueno… hay filósofos que están sobrevalorados y que lo que más dijeron son tonterías. Pero eso es otro tema.

    1. Hola Noelia
      Pues yo soy de hablar cuando como acompañada, compartir el día a día, suficiente silencio tengo cuando como sola.
      Es cierto, aprendemos toda la vida de pequeños y de grandes hasta que morimos, y no sólo es por el estudio, que también. Pero la curiosidad, las ganas de conocer, de entender, preguntando, leyendo, hablando con quienes saben, es algo que siempre intento y promuevo en los que tengo a mi alrededor.
      No te equivoques, quien dice tonterías no es un filósofo, es alguien que tiene necesidad de escucharse. A veces, no entendemos lo que dicen, pero se arregla fácil, leyendo, preguntando, con interés y curiosidad. Y no siempre vas a estar de acuerdo con lo que dicen, pero siempre puedes intentar comprenderlo.
      Gracias por tu comentario. Un saludo de Marlen

  9. Hola Marlene!
    Me han encantado esas jornadas gastronómico-filosóficas! Je, je! Y me encantaria probar el Bacalao al Pil Pil «Nihilista»… y por cierto también una tortilla filosóficamente perfecte! Que sabor tendrian? No puedo quitármelos de la cabeza! Je, je! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

    1. Hola Marifelita
      Me alegro que te hayan gustado las «jornadas gastronómico-filosóficas». Pues, después de probar el Bacalao al Pil Pil que predica la teoría de Heráclito, te diré que tuve que ir a ducharme, porque se movía tanto que terminé hecha un estropicio. 🤣😂🤣 En cuanto a la tortilla filosóficamente perfecta, no logré comer más que un trocito muy pequeñito porque se apasionaba tanto con la charla, relacionando una teoría con otra que me entusiasmaba a mí y no podía comer mucho. Así que, debo decir que terminé con hambre de más filosofía.
      Muchas gracias por tu comentario. Suerte a ti también en el concurso, con un aporte que me gustó. Un abrazo de Marlen

  10. Hola, Marlen. Es una fábula vasca (o cantábrica) surrealista donde la comida se rebela gracias a una sartén mágica que no solo cocina sola, sino que inyecta dosis masivas de existencialismo en cada plato: tortillas que reclaman derechos, marmitako nihilista al que todo le da igual, bacalao al pil-pil heraclítico que no para de moverse (¡genial ese guiño al “no te bañas dos veces en el mismo río” aplicado a la salsa!), croquetas en huelga, flanes con angustia ontológica… El caos culinario-filosófico es tan exagerado y tan bien llevado que te imaginas perfectamente el desmadre en la cocina y en todo el reino. El narrador lo cuenta con un tono ligero y socarrón, como quien te suelta el chiste en una sobremesa, y los nombres en euskera (Itsasoaren Sabela, Jakintsua, Zartagin adimenduna) le dan un encanto local y misterioso que encaja perfecto con la mezcla de magia y gastronomía vasca. Txomin es el aprendiz torpe clásico, pero aquí la culpa es de sus dudas profundas, y la sartén es una especie de genio de la lámpara… pero especializado en Sartre y Nietzsche con patatas. El remate con el plato vacío (“la posibilidad total, la esencia antes de la forma”) es una puñalada poética y cómica a la vez, y la respuesta de la sartén (“yo sólo cocino lo que pensáis”) cierra el círculo de forma magistral: el problema no es la magia, es que pensamos demasiado (o demasiado poco).
    Extraordinario.
    Un abrazo!

    1. Hola Marcos
      Tienes razón, el caos culinario-filosófico es tan exagerado, que me imaginaba la película estilo Charles Chaplin o Buster Keaton y me reía sola mientras lo escribía. En cuanto a los nombres en euskera, me encanta jugar con las palabras y, generalmente, tiro para casa. Y el fin del cuento, con el plato vacío, no podía ser otro. Tienes razón: «el problema no es la magia, es que pensamos demasiado (o demasiado poco)».
      Gracias por tus comentarios. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo Marcos.

  11. Hola Marlen, me parece un relato muy redondo. Con la filosofía como protagonista y como no la cocina. La vida es eso, comer, pensar y compartir con los que quieres. Me ha gustado mucho con esos personajes que representan los arquetipos y esa sartén que al final es un instrumento de lo que pensamos los humanos. Muxus.

  12. Hola, Marlen. Y eso que no se metieron en la disyuntiva de tortilla con o sin cebolla. Eso sí que da para una tarde de filosofía y pelea de cuñaos.
    Un relato muy buen escrito y divertido. Te deseo lo mejor en el concurso.
    Un saludo.

    1. Hola Bruno
      Pues te vas a reír, pero pensé meter el tema de con/sin cebolla, pero me pareció demasiado obvio y lo descarté. Eso lo dejo para las sobremesas navideñas que ya están cerca. 🤣😂
      Me alegro que te haya resultado divertido, esa era la intención. Gracias por el comentario y suerte a ti también con el concurso. Un saludo

  13. Hola Marlen. Que curioso, Sabela en gallego es Isabel, y en euskera por lo visto es mar o panza, no se cual de las dos jaja. Me ha hecho gracia que nadie pudiera hacer comidas familiares en el pueblo porque tenían que discutir de filosofía con la comida antes de comérsela. En el fondo, la sartén mágica era solo un reflejo de ellos mismos, como se deja claro al final del relato. Si tuvieramos esa sartén cocinar sería más fácil, pero los Arguiñanos y demás perderían su empleo. Un cuanto muy divertido. Un abrazo.

    1. Hola Jorge
      «Sabela» es panza en euskera e «itsasoa» es mar. ¡Cosas que tienen los idiomas! Les gusta jugar con nosotros.
      Sí, ¿qué pasaría si, en nuestros días, se acabaran las comidas familiares por no discutir de lo que sea? ¡A ver, Marlen, deja tu imaginación en paz!
      Es cierto, al fin de cuentas, la sartén es sólo un reflejo de los seres que en ella se fían. ¿Te suena de algo? Muchas veces, lo que uno decide leer, lo que oye o ve es sólo un reflejo de lo que piensa.
      Y no, no creo que fuera nada fácil cocinar con una sartén mágica, porque ella tiene su propia personalidad y no cocina lo que le dices sino lo que descubre que tú quieres, lo cual no siempre es lo mismo. 🤣🤣 Así que Arguiñano, ¡tranquilo, estás a salvo!
      Me alegro que te haya parecido divertido. Muchas gracias por tus comentarios. Un abrazo fuerte.

  14. Cuánta gracia, Marlén
    , y cuánta verdad escondida entre la filosofía y la comida. La sartén es fantástica aunque un tanto peligrosa, ya que nuestros pensamientos y deseos a veces ban muy rápido. Una verdadera delicia. Un abrazo y Felicdades

    1. Hola Clara
      Me alegra que hayas descubierto los detalles escondidos y que te haya gustado el cuento. Yo también pienso que es una sartén peligrosa, nuestros pensamientos y deseos, muchas veces, no son lo que expresamos sino lo que pensamos.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte y Felicidades a ti también.

  15. Hola Marlen te felicito hasta escrito una historia fantástica.👏👏👏👏👏
    La filosofía y la cocina van de la mano que buena idea.
    Yo quiero una sartén «Zartagin adimenduna»🤔, no veas cómo iba a fardar cocinando y filosofando ☺️
    Un abrazo

    1. Hola Puri
      Pues no sé si es buena idea tener una sartén que provoca tantas discusiones. Yo creo que prefiero una sencillita, que me permita comer sin discusiones filosóficas. Creo que así, las digestiones serán más tranquilas. 🤣😂🤣
      Gracias por tu comentario. Un abrazo y ¡Felices Fiestas!

    1. Hola Jorge
      Acabo de llegar a casa después de pasar las fiestas con la familia, totalmente desconectada y ¡me entero del Tintero de bronce por tu comentario y el de Ana! ¡Qué alegría! Ante todo mis felicitaciones por tu oro ¡Fantástico! ¡Muy merecido! Me he alegrado mucho por ti, por Bruno y, por supuesto, por mi premio, porque no pensé que fuera tan votado mi cuento.
      Así que menudo regalo de comienzo de año. Ya podemos esmerarnos para no bajar el listón.
      ¡¡Muy Feliz nuevo año para ti y tu familia!! Y muchas gracias por ser el portador de la buena nueva. Un abrazo fuerte.

    1. Hola Ana
      Acabo de llegar a casa después de pasar las fiestas con la familia, totalmente desconectada y ¡me entero del Tintero de bronce por tu comentario y el de Jorge! ¡Qué alegría!
      Me he alegrado mucho por el oro de Jorge, la plata de Bruno y, por supuesto, por mi premio, porque no pensé que fuera tan votado mi cuento.
      Así que menudo regalo de comienzo de año. Ya puedo esmerarme para no bajar el listón.
      ¡¡Muy Feliz nuevo año para ti y tu familia!! Y muchas gracias por ser portadora de la buena nueva. Un abrazo muy fuerte.

  16. Felicidades y Enhorabuena, compañera Marlen, por tu pedazo de Tintero de Bronce del que puedes estar bien orgullosa dado el alto nivel que encontramos en este concurso.
    Un fuerte abrazo.

    1. Hola Patxi, muchísimas gracias por tu felicitación. No sólo me ha sorprendido, sino que me siento muy orgullosa del logro conseguido y me alegra haberlo logrado con una mezcla de gastronomía y filosofía abonada con su buena dosis de humor. Que, visto lo que ocurre en el mundo, ¡es todo un éxito!
      Por supuesto, coincido contigo en que El Tintero es cada vez mejor y es cada vez más difícil votar por alguno de los aportes, porque todos tienen un nivel realmente alto.
      Un abrazo grande y que la inspiración nos guíe en nuestras escrituras.

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