Hay un barrio, no importa cuál, podría ser el tuyo, el mío o el de cualquier ciudad moderna, donde vive un grupo de ancianos que, sin saberlo, han obtenido un singular reconocimiento: el privilegio de ser perfectamente invisibles. Nadie se los anunció oficialmente. No hubo ceremonia, ni medalla, ni diploma. Un día simplemente despertaron ySigue leyendo «La Sociedad de los Invisibles»