Cherie es una pequeña niña de seis años que acaba de empezar su primer grado en la escuela de la gran ciudad. Como viene de un pueblo lejano, no conoce a los niños que, en su mayoría, han estado tres o cuatro años juntos en el prescolar de la escuela.
Así que no es de extrañar que no se atreva a hablar con sus compañeritos o que se la vea separada de los demás cuando forman grupos para hacer alguna actividad en conjunto. No se incorpora a los juegos y no se relaciona con ningún amigo o amiga.
Lo que sí extraña a su maestra es que en clase no puede estarse quieta, ni estar sentada en su pupitre como los demás. Se levanta continuamente, se distrae, vuela con los pensamientos y no sigue las lecciones.
Su maestra se preocupa, la castiga, la regaña, premia las pocas veces que está interesada, pero nada, Cherie no sabe sentarse y no puede estar atenta.
Comentando con las celadoras que les sirven la comida a los niños al mediodía y con el maestro de inglés y con la de matemáticas, todos coinciden en que es una niña con problemas.
Cuando llega a casa, sus padres también la castigan porque no se sienta ni para comer.
Así que Cherie no sólo tiene malas notas y castigos en la escuela, sino que también los sufre en casa.
Un día, la mamá de Cherie es llamada a la escuela. La señora, triste como quien espera malas noticias, la toma de la mano y va a la sala de dirección.
Los maestros hablan de enfermedad, de un trastorno evidente. Quizás es hiperactiva y se aburre o tal vez necesite algún medicamento. Hay que llevarla a un psicólogo o a un médico especializado en estos casos.
Durante la entrevista llega un viejo profesor con mucha experiencia de enseñar a niños de diferentes edades y con mucha más experiencia de vida.
Cuando le cuentan el caso de la niña, que mira a todos como si no entendiera que la cosa va con ella, pide a todos los adultos, madre y colegas, que lo sigan a una habitación que está enfrente de donde están y desde donde todavía se la puede ver.
Al irse, le dice a Cherie que volverán enseguida y deja sobre el escritorio, su móvil encendido con una aplicación de música.
Cuando la niña se encuentra sola en la habitación, inmediatamente se levanta y comienza a moverse hacia arriba y abajo, girando y persiguiendo con los pies y el corazón la música en el aire.
El profesor, desde la otra sala, sonríe mientras los colegas y la madre lo miran entre confundidos y compasivos, como a menudo se hace con los viejos.
Entonces él dice:
.- ¿Ven? Cherie no está enferma ¡Cherie es bailarina!
Ante el asombro de todos, le recomienda a la madre que la lleve a una clase de baile y a sus colegas que la hagan bailar de vez en cuando.
Una semana después, Cherie asiste a su primera lección de baile en una academia cercana a su casa. Al salir de la clase, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice a su mamá:
.- Todos son como yo, ¡allí nadie puede sentarse!
Pasaron muchos años, Cherie hizo una brillante carrera de bailarina, abrió su propia academia de baile, se convirtió en coreógrafa de renombre y recibió numerosos reconocimientos internacionales por su arte. Pero nunca faltó al acto por el Día del Maestro que se realiza en su escuela, donde acudía a abrazar a su querido profesor.
Ojalá todos los niños “diferentes” encuentren adultos capaces de acogerlos por lo que son y no por lo que les falta.
¡Vivan las diferencias! ¡Viva las ovejas negras! y ¡Viva los incomprendidos!
Son quienes crean belleza en este mundo.
¡¡¡Marleeeee!!!! Me has hecho llorar. Cuántas cosas me has recordado con este cuento.
No, yo no he querido ser bailarín, aunque me ha gustado bailar y con un par de güisquitos me la pego, siempre he sido bastante patoso. Pero me has recordado mis tiempos de docente y tantas ovejas negras como pasaron por mis clases.
Hubo una muy especial que también era culo de mal asiento, se caía literalmente de la silla mientras le daba clases, sacaba malas notas y parecía que no había manera de hacerla progresar. Hasta que consultándolo con mi hermana, nos dimos cuenta de que en realidad era disléxica. Lo hablamos con sus padres, hablaron en el colegio, le cambiaron el plan de estudios y… ¡Voilà! Comenzó a progresar y a no sentirse ni tan oveja ni tan negra.
Cuántos talentos se perderán porque esos profesores, viejos, caducos, sobrados de experiencias e inútiles ya para enseñar (todo esto es ironía, claro) no pudieron ayudarlos.
Amiga mía, sabes tocar la fibra y el corazoncito como ninguna. Enhorabuena.
Abrazo grandísimo.
Hola Jose.
¿Que te he hecho llorar? ¿A ti? Y tú me has hecho reír, ya te imaginaba con el tutú y las zapatillas de punta. 😂🤣🤣
No, en serio. Por tu forma de pensar y de expresarte, no me extraña que te hayas preocupado por las ovejas negras de los rebaños que te han tocado a lo largo de los años de docencia. Esos que no reciben la atención de la mayoría de los profesores, esos que tienen pocos amigos y parecen estar fuera de lugar, estén donde estén.
Como esa niña o joven disléxica. ¡Tantos disléxicos han fracasado sin remedio en sus estudios, por no haber tenido la suerte de toparse con un profesor consciente y con la paciencia necesaria para dedicar su atención a los que no parecen ser tan rápidos para entender! Y esto es sin ironía ninguna. El ser profesor «de verdad» es uno de los trabajos más maravillosos del mundo.
Como siempre, gracias por tus palabras. Das ánimos a un muerto. ¡Nooo, que no estoy muerta! ¡Todavía nooo! ¡Tengo cuerda para rato!
Abrazo grandotote a ti también.
Para yo llevar tutú, amiga Marlen, se quedarían sin velo todas las plañideras del mundo mundial, harían la danza de los siete velos con un mantel de cocina y en lugar de chal las señoras bien-vestidas llevarían redes de pescar.
Lo de ponerme de puntillas… ni con un martillo.
Eso sí, te bailo un merenguito sin doblar las rodillas.
Los bailes lentos, no, que me queo mormío.
😅😂🤣
¡Doy ánimos a los muertos! Ahora soy… REANIMATOR. 😝
¡Menos má que es Viernes! 🤣🤣🤣
Lo mismo algún día escribo mis memorias o las dejo en testamento. 😜😂
Abrazo grande y bailón.
Me apunto para ser beneficiaria de ese testamento, porque tus memorias, con tu sentido del humor, se venderían muy fácilmente, pero sobre todo, lograrían que me riera durante mucho, mucho, muuuuuucho tiempo. 🤣😂🤣😂
Sigue bailando, pero sin zapatillas de punta, no vaya a ser que herede demasiado pronto!!
Un abrazo grandotote.
Nice post.I subscribed. Have a happy weekend🍀☘️💝
I’m glad you liked it. Thanks for the subscription.
Greetings.
Marlen