El eterno deseo de quien busca algo que quizás nunca alcance

Argentina es un país con unas playas maravillosas. Mar del Plata, Villa Gesell, repletas de gente en verano. Pero también tiene otras muchísimo menos visitadas. Son extensiones indómitas donde en lugar de encontrarte al vecino del 5º, te encuentras con un pingüino o una morsa.

Lugares que, una vez que los descubres, te atrapan con su inmensidad, su reafirmación de que la tierra es algo indescriptible y la Patagonia algo inconquistable, maravilloso.

Nuestras vacaciones eran prodigiosas. Íbamos a una zona a la que se accedía por un camino de ripio, con acantilados de 50 metros y una garganta por la que se bajaba a la inmensa playa y a las dunas, especie de Sahara de bolsillo.

Teníamos la playa de día y el cielo de miles de estrellas en las noches del hemisferio sur. 

Mi lugar preferido: el borde del acantilado, con la Vía Láctea atravesando el cielo de sur a norte, como nubes de polvo plateado y la pequeña pero muy brillante Cruz del Sur.

Mirando al norte, la constelación de Orión dominaba el firmamento con su cinturón reluciente.

Un mapuche me contó que el arrogante Orión proclamaba que podía matar a todas las bestias de la Tierra. Eterno deseo de alcanzar lo imposible.

La diosa Gea, ofendida, envió un escorpión gigante que lo picó y lo mató. Se había enfrentado al poder divino.

Verlo brillar sobre el horizonte, imponente, es recordar que incluso los héroes más grandes también caen… pero algunos consiguen una segunda vida en el cielo.


EL TINTERO DE ORO (NOVIEMBRE 2025)
Escribir un microrrelato inspirado en una constelación.
El género del microrrelato es libre.
Además, de manera opcional, también podéis contarnos en la entrada donde publiquéis el relato un poco sobre la constelación que habéis elegido.
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Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

40 comentarios sobre “El eterno deseo de quien busca algo que quizás nunca alcance

  1. Hola, Marlen, un gran mensaje transmites con tu relato. Me encanta la historia de Orión, Gea, el escorpión gigante. Desobedeció, pero al final se apiadaron de él y lo dejaron como una constelación en el cielo, demostrando lo que se debe hacer. Muy bonito.
    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche
      Esas historias mitológicas siempre me llamaron la atención. Me gusta reflexionar sobre lo que suelen dejarnos como enseñanza. Y esta era una buena oportunidad para recordar alguna de ellas.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

  2. Otra gran lección de mitología y astronomía, Marlen.
    Yo, para eso de buscar estrellas en el firmamento, soy más bien torpe, por no decir inútil. Más allá del dolor de cuello, buscando algo que no veo, está la dificultad de encontrar un cielo limpio que no se vea molestado por la iluminación de la «civilización»; eso que tenían ganado los antiguos, para poder deleitarse en la contemplación estelar.
    Me ha encantado como has resaltado la belleza de tu tierra. Yo siempre digo que a veces nos asombramos y celebramos más de lo que existe fuera y nos olvidamos de la grandeza de lo que tenemos bien cerquita.
    Ojalá reencarnarme en una ánade real que no tenga problemas para viajar y poder ver el mundo, sobre todo, las maravillas que tú nos recomiendas.
    Abrazo Grande.

    1. Con este cuento, sí estoy en mi salsa: astronomía y mitología. ¡Qué placer! Más aún cuando puedo contar algo de mi hermosa Argentina y sus paisajes. Descubrí ese mundo en la estancia de un tío-abuelo adonde íbamos todos los veranos desde que nací. En esa Patagonia de anchos espacios y silencios sobrecogedores, cuando me sentaba en una sillita pequeña de niños, en la noche inundada de estrellas y privada de luces molestas, a escuchar hablar a mi abuela con su hermano en un euskera que no entendía, pero intuía. Sí, en ciertos lugares privilegiados del planeta, aunque los niños actuales no lo puedan imaginar, aún quedan cielos no contaminados ni por polución ni por contaminación lumínica.
      He tenido el privilegio de aprender de bien pequeñita a disfrutar de lo cercano (este cuento forma parte de mi realidad) y lo lejano (a través de las charlas con la familia y a la lectura). ¡Ojalá todos los niños tuvieran esa suerte! Son experiencias que marcan para siempre.La otra posibilidad, la de la reencarnación, no la descarto. 🤣😂
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.

    1. Hola Manuel
      Tienes razón, las leyendas de las diferentes civilizaciones son la base de nuestra historia como humanidad. Es una pena que actualmente, no se les dé la importancia que deberían tener.
      Me alegro que te haya gustado. Gracias por comentar. Un abrazo.

  3. Ese final es imponente, digno de una temática sobre constelación, que invita a repensar nuestras acciones, y que no todo lo que está en la cima, brillará para siempre, pero que también siempre hay nuevas oportunidades. Lo más significativo es rectificar. Abrazos virtuales desde Venezuela

    1. Hola Raquel
      Me gustan las leyendas de las diferentes civilizaciones, en general, porque suelen tener enseñanzas interesantes para la vida normal. En este caso, hasta los héroes pueden equivocarse y ser arrogantes. Pero siempre hay una segunda oportunidad, aún para los que actúan equivocadamente.
      Gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado el microrrelato. Un abrazo fuerte.

  4. Salud Marlen! Precioso relato. Muy bien re-relatada la mitología, pero sobre todo muchísimas gracias por el homenaje nuestras playas y nuestros cielos patagónicos. Un abrazo

    1. Hola Clara
      Me alegra mucho que te haya gustado el microrrelato. Soy nacida en Argentina y amo los paisajes del país, tanto del norte como del sur. Esas playas salvajes de la Patagonia las he visitado mucho y no hay cielos tan maravillosos como los de la región. A pesar de vivir lejos desde hace muchos años, nunca los olvido y más de una vez aparecen lugares, gente, costumbres en mis relatos.
      Gracias a ti por tu comentario. Un abrazo fuerte.

    1. Hola Macondo
      ¡Qué bien que te haya parecido interesante el aporte al reto! Me gusta mucho el tema de la mitología y cuando lo puedo relacionar con la naturaleza, más aún cuando puedo contar algo de mi hermosa Argentina y sus paisajes, parece que las descripciones, las emociones se escriben solas.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  5. ¿Qué tal Marlen?
    De entrada el significativo título forma parte del relato. Cuentan los que saben de micros que el título es importante, y así ha sido.
    A pesar de la profundidad, hay también cierto sentido cáustico y una chispa de humor. Ya me gustaría a mi encontrarme a una morsa en vez de un vecino, aunque hay vecininos y vecinas que parecen focas y morsas (con perdón de los vecinos)
    Pero sobre todo, Marlen, es un homenaje a tu vasto país, tan extenso que hay de todo, playas, montañas, llanuras, dunas… tenéis de todo, o tenés de todo.¡Suertuda!
    Y, además, el cielo estrellado sobre ustedes, o ustedes bajo ellas (en canarias usteamos el plural), con las constelaciones que has nombrado.
    Un país maravilloso que espero poder conocer algún día si las estrellas me acompañan.

    Un abrazo con estrellas de Isabel Caballero (Tara)

    1. Hola Isabel
      ¡Ja Ja! ¡A mí también me gustaría más encontrar una simpática foca o una morsa que alguna vecina!
      Tienes razón, Argentina tiene una naturaleza privilegiada y es un placer descubrir sus rincones . He tenido la suerte… o el buen tino de aprovechar y recorrerla de norte a sur. Y me alegro de haberlo podido lograr. Hace años que vivo fuera del país, en Euskal Herria, tierra de mis padres y mis ancestros, que tampoco está nada mal. Y aquí también disfruto de la naturaleza todo lo que puedo. Es una de las actividades que más me enriquece. Eso sí, como los cielos estrellados de la Patagonia, ¡no hay otros! Espero que algún día puedas sentarte a disfrutarlos, a admirar la cantidad de estrellas y el brillo espectacular.
      Muchas gracias por tu cariñoso comentario. Un abrazo fuerte bajo el brillo estelar.
      Marlen

  6. Efectivamente tu relato refleja talmente la soberbia de los dioses, guerreros y héroes. En este caso el cazador de bestias Orion que es derrotado por un Escorpión. Gea, como madre, le da la lección adecuada. Quizá los hombres también estamos destinados a aprender a base de trompazos. Y aún así…
    Un abrazo.

    1. Hola Franmoroz
      ¡Exacto! El arrogante Orion es el típico dios guerrero que cree poder dominar todo el universo y se jacta de poder matar a todas las bestias de la creación. Pero Gea imparte justicia, y no permite que la soberbia se salga con la suya. ¡Dura lección! que nos enseña que ni los dioses se libran de pagar por sus desatinos. Estoy de acuerdo contigo en que quizás los hombres también estamos destinados a aprender a base de trompazos. Lamentablemente, a veces, quienes pagan por la soberbia de los poderosos son quienes están sometidos a su poder.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte
      Marlen

  7. Qué bonito ese final, Marlen. Un micro precioso que es un canto a la Naturaleza y a la belleza de un firmamento que olvidamos mirar. Me encanta como has enlazado la mitología a la cotidianeidad de unas vacaciones que despiertan de pronto una tremenda sensación de inmensidad. Estupendo todo.

    1. Hola Marta
      Desde luego, sentarse a disfrutar del maravilloso espectáculo de los cielos nocturnos, es una actividad al alcance de… casi todos y no somos conscientes de lo privilegiados que somos al poder hacerlo. Sobre todo si tienes a tu alcance hermosos cielos despejados y donde se pueden apreciar muchísimas estrellas, como es el caso de zonas alejadas de contaminación lumínica en el hemisferio sur. Sabemos que desde el hemisferio sur se ven más estrellas. Esto se debe a que el cielo visible desde cada polo celeste es opuesto. El hemisferio sur tiene más constelaciones que sólo se pueden ver desde ahí y presenta estrellas muy brillantes, como Sirio, que es la más brillante del cielo nocturno. ¡Es un verdadero placer observarlos!
      Como es un placer leer tus comentarios. Muchas gracias. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  8. Buenos días, Marlen. Este texto no cuenta una playa.
    La hace dios.
    La hace espejo.
    La hace tumba y cuna. Es Patagonia en una concha.
    Es Orión con acento tehuelche.
    Es el cielo que te mira de vuelta.

    Abrazos

  9. Hola, Marlen.
    No sé cómo lo has conseguido, pero has hecho que sienta nostalgia de una tierra, Argentina, que no he tenido la fortuna (hasta ahora) de visitar. Tu visual micro, alternando Cielo y Tierra, no deja indiferente, te felicito por ello; y te agradezco que lo hayas compartido.
    Un saludo cordial.
    Patxi.

    1. Hola Patxi
      Yo tampoco sé cómo lo he conseguido, pero me alegro mucho que hayas sentido esa nostalgia que acaricia por dentro y te deseo que pronto puedas disfrutar de ese país de bellísimos paisajes. Gracias por tu felicitación y por tus palabras. Un saludo muy cordial para ti también
      Marlen

  10. Hola Marlen, muy bonito relato, perfecto para el reto de El Tintero. Me puedo imaginar esas tierras patagónicas que describes, las noches deben ser maravillosas. Orión y su historia trágica, pero que al final, logra un lugar en el cielo nocturno se agradece. Muy bellas descripciones. Te felicito, Ana Piera. PD. Una vez en un campamento en la playa, pudimos ver la Cruz del Sur, fue algo muy raro porque acá no se ve mucho, pero ahi estaba, sacamos nuestras apps de astronomía para verificar que la estábamos viendo y sí, fue increíble.

    1. Hola Ana
      Sí, las noches de luna nueva son un maravilloso espectáculo porque ya sabes que en el hemisferio sur se ven más estrellas y, como en esos lugares en que no hay pueblo, no hay contaminación lumínica, es todo una exhibición de la naturaleza. ¡Amo esos cielos! Cuando hay luna super brillante me entusiasmo, pero aquí, en Euskal Herria o está nublado o hay txirimiri (lo llovizna persistente) y me quedo con las ganas. Orión, la Cruz del Sur, la preciosa Vía Lactea…¡Qué suerte que pudisteis ver la Cruz del Sur, es tan brillante! ¡Increíble!
      Gracias por tu comentario. Te mando un abrazo fuerte.

  11. Hola Marlen. Un relato que inspira comunión con la naturaleza, a través de la contemplación de la porción de universo que nos es visible y que ha inspirado a lo largo de los siglos tantas leyendas. Un abrazo.

    1. Hola Jorge
      En esos lugares alejados de la «civilización» donde aún podemos disfrutar de la naturaleza en estado puro y podemos entrar en ese estado de contemplación donde te preguntas ¿Por qué vivo amontonada, cuando podría disfrutar «esto» el resto de los días de mi vida, no te acuerdas de tu vida habitual, ni de por qué elegiste vivir en un pueblo o una ciudad, ni de las leyendas que tanto enseñaron a las diferentes civilizaciones. Sólo callas las palabras y la mente y respiras profundamente. Sólo existe ese instante y esa perfección.
      Muchas gracias por acercarte y comentar. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  12. Kaixo Marlen, me ha gustado mucho tu relato ojalá poder visitar y esa y ver esas estrellas. Pues sí que el héroe tuvo suerte de poder tener una segunda vida entre las constelaciones.Muxu haundi

    1. Kaixo Ainhoa
      ¡Ojalá tengas la oportunidad de visitar Argentina y esos paisajes maravillosos que nos roban el corazón, como la Patagonia de cielos increíblemente brillantes!
      Sí, tienes razón, Orion tuvo mucha suerte de tener una segunda oportunidad de ser conocido por los mortales. Aunque, de verdad, yo creo que la segunda oportunidad es un derecho al que cualquier ser humano o divino debiera tener acceso. Y en este caso, se cumplió y nos dio la posibilidad de disfrutarlo todas las noches.
      Muchas gracias por tu comentario. Besarkada bat haundia.

  13. El final de tú relato es fantástico.
    Esa lucha entre las constelaciones como la de Orion y Escorpio con la Naturaleza como observadora es muy original
    Un abrazo Marlen

    1. Hola Cynthia
      Me encantan las playas con el mar lamiendo suavemente la arena o bravío luchando con el viento.
      He tenido la suerte de conocer muchas playas.
      Pero, para mí, las salvajes playas patagónicas argentinas que sirven de escuela de adiestramiento para gaviotas aún inexpertas, en entornos donde el hombre apenas se atreve, son un espectáculo indescriptible de la maravillosa naturaleza.
      Gracias por tu comentario. Saludos de
      Marlen

  14. Hola, Trujaman. Por lo que describes imagino un lugar como Puerto Madryn o quizás más al Sur. Bellísima historia, con moraleja, además.

    1. Hola Mirna
      Es más al sur, pasando el Río Colorado. Para llegar a las playas, tienes que pasar por dentro de una estancia, pidiendo permiso. Es una zona donde hace muchos años había instalada una tribu de indios y está despoblada. ¡Increíble!
      Me alegra que te haya gustado. Un abrazo de Marlen

  15. ¡Hola! Estupendo microrrelato con un paisaje precioso y un final tan estelar como mitológico y reflexivo. En pocas palabras describes mucho y nos cuentas sobre esta constelación. Además, me llega, al leer, la imagen visual de playas nocturnas y de Orion en el místico cielo estrellado.
    ¡Gracias por participar en el microrreto!
    Un abrazo.

    1. Hola M.A.
      Gracias a ti por organizar un reto tan atrayente que nos incita a adentrarnos en el sugerente y apasionante mundo de las constelaciones. ¿Quién no ha tenido en su vida un momento de mirar hacia lo alto, solo/a o acompañado/a y soñar, reflexionar o simplemente disfrutar de las maravillas del universo? Me alegra que te haya gustado mi aporte y que te haya llevado a esas playas desiertas y a esas noches estrelladas tan mágicas.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte de Marlen

  16. Recrearse en esos parajes naturales que poseen un irresistible atractivo mientras se evocan los antiguos mitos y se reflexiona sobre ellos. Has incluido todo ello, que no es poco, combinándolo en un hermoso relato escrito con mucho acierto, que se disfruta y, al mismo tiempo, induce a meditar.
    ¡Bien hecho!
    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

    Daniel A.M.

    1. Hola Daniel
      Gracias a ti, por acercarte y comentar. ¡Me encanta disfrutar de esa naturaleza salvaje que invita a relajarse y reflexionar sobre todo lo que este maravilloso planeta tiene para ofrecernos! En esa playa había una escuela de gaviotas donde aprendían a volar los pichones y era precioso ver, desde lo alto del acantilado, cómo los guiaban las grandes. Y de noche, ¡esos cielos plagados de brillantes estrellas y constelaciones! ¡Todo un privilegio!
      Me alegra que te haya gustado el relato. Un abrazo de Marlen

        1. Totalmente de acuerdo contigo en la necesidad de proteger esos tesoros naturales maravillosos. Aunque no sé yo si no es mejor que las autoridades no se enteren de su existencia, porque son capaces de poner un supermercado en los acantilados.
          Gracias a ti, Daniel. Un abrazo fuerte de Marlen

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