Pedíamos a los jóvenes del siglo XXI que se indignaran recordando a Stéphane Hessel. Pues tal vez aún no nos hemos enterado y los jóvenes ya están indignados y ya están en la segunda fase: la de actuar. Y tal vez ya sea hora de empezar a enterarnos de noticias de las que no se habla.
Pero primero entendamos de quiénes estamos hablando.
La Generación Z incluye a las personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2012, aunque los rangos de fechas pueden variar ligeramente según la fuente.
Sus características principales es que son nativos digitales: crecieron con Internet, redes sociales y dispositivos móviles, lo que los diferencia de generaciones anteriores. Consumen información, estudian y se comunican principalmente a través de formatos digitales y plataformas online. Son autodidactas, utilizan recursos en línea como tutoriales de YouTube para aprender y desarrollar habilidades. Poseen un espíritu innovador y un enfoque pragmático en su vida.

Desde Nepal hasta Madagascar, los manifestantes de la Generación Z están furiosos contra el establishment político, con algo de éxito. Estas protestas están teniendo lugar a miles de kilómetros de distancia. Pero como informa Pranav Baskar en un artículo de The New York Post, los manifestantes están vinculados por una bandera pirata que podría desconcertar a sus padres.
Nepal, Indonesia, Filipinas y Madagascar han experimentado grandes protestas lideradas por jóvenes indignados por la corrupción y la desigualdad del gobierno. Sobre cada una de las protestas estaba volando una bandera común: una calavera sonriente y huesos con un sombrero de paja.
La bandera proviene de una larga serie de manga y anime japonesa llamada «One Piece», que sigue a un equipo de piratas mientras se enfrentan a un gobierno corrupto y represivo. La franquicia, recientemente relanzada como una serie de acción en vivo en Netflix, ha sido doblada en más de una docena de idiomas y ha acumulado un gran número de seguidores, con más de 500 millones de copias de la versión impresa publicadas.




Una de las primeras veces que la bandera ondeó en las protestas fue en 2023, en las marchas pro-palestinas en Indonesia y Gran Bretaña. En los años transcurridos desde entonces, se ha convertido en un símbolo de manifestaciones dirigidas por jóvenes en todo el mundo.
Colgó en las puertas del complejo gubernamental de Nepal, que fue quemado en protestas que finalmente derrocaron al gobierno. Fue pintada en las paredes en Yakarta e izada por multitudes en Manila. Apareció en Madagascar, donde las protestas forzaron la disolución del gobierno.
«Sabemos que la Generación Z está protestando en todo el mundo, y queríamos usar símbolos que tuvieran sentido para nuestra generación», dijo Rakshya Bam, de 26 años, una de las organizadoras de la protesta de la Generación Z de Nepal. «La bandera pirata, Jolly Roger, es como un lenguaje común ahora».
La bandera «One Piece» no es sólo un emblema, es una alegoría. El protagonista, Luffy, es un terrorista o un luchador por la libertad, dependiendo de a quién le preguntes. Su icónico sombrero de paja fue un regalo de su héroe de la infancia, que creía que Luffy y su generación eventualmente prevalecerían.
La trama hace que el símbolo sea particularmente resonante, dijo otro manifestante nepalí, Irfan Khan. «El pirata, es como una forma de decir que ya no vamos a soportar la injusticia y la corrupción», dijo.
«Creo que estamos entrando en una nueva era de organización que se basa en gran medida en la cultura digital, pop y de juegos, creando un vocabulario común», dijo Raqib Naik, director del “Centro para el Estudio del Odio Organizado”, un grupo de vigilancia con sede en Estados Unidos que rastrea la actividad en línea y la desinformación.
La bandera «One Piece» está siendo utilizada por manifestantes que están a miles de kilómetros de distancia. Pero están vinculados por la cultura compartida de su generación, fusionando narrativas populares y política anti-establishment en una fuerza que ha derribado al menos dos gobiernos, y no se detiene.



No es la primera vez que los manifestantes encuentran una causa común con referencias culturales codificadas por jóvenes. El símbolo de los tres dedos surgió en 2014 en países como Myanmar (también conocido como Birmania) y resonó con fuerza en Tailandia, donde gran parte de la riqueza del país está en manos de una pequeña minoría en Bangkok y los militares realizaron varios golpes de Estado.
El saludo de tres dedos, con el que los manifestantes tailandeses desafiaron al cortejo real en octubre del 2020 y acompañaron las protestas de 2021 después de un nuevo golpe de estado, proviene de la serie de películas “Los Juegos del Hambre” y se volvió un símbolo de protesta en los últimos años. Este gesto indica apoyo al movimiento tailandés en favor de la democracia, pero también el enojo hacia el poder militar y la realeza en un momento de crecientes desigualdades.
Este gesto implicaba una muestra de desconfianza hacia el régimen militar que había tomado el poder, suspendiendo cualquier proceso democrático, y había reprimido la libertad de expresión.
El líder del golpe de Estado, el exjefe del ejército Prayuth Chan-ocha, que lideró el país desde el golpe de Estado de 2014 hasta su retirada de la política en julio de 2023 fue el foco de las críticas de los manifestantes, que pedían una reforma de la realeza, dueña de una fabulosa fortuna.
En la serie de películas y libros “Los Juegos del Hambre”, los habitantes de una distopía ubicada en una futura América del Norte participan de un programa televisado de juegos en el que sólo uno de ellos termina con vida. El gesto de tres dedos es utilizado como muestra de agradecimiento, admiración y despedida a alguien que aman.
Pero luego este gesto se convierte en un símbolo de rebelión contra los ricos opresores que viven en una capital protegida por el ejército.
La lucha, las protestas y la represión continúan en Myanmar. A fines del año pasado (2025) se organizaron unas elecciones que resultaron fraudulentas. Hace unos días la junta militar anunció el indulto de más de 6.000 prisioneros, una medida para intentar aliviar la presión internacional, aunque miles de presos políticos siguen detenidos y las protestas de la resistencia siguen en pie. El gesto de tres dedos de la juventud lucha contra ataques aéreos y ofensivas terrestres. La historia de la humanidad se repite.
Hay mucho idealismo en la juventud de hoy en día y también mucha polarización. O están en la nubes soñando con la revolución o están completamente ausentes y narcotizados. El problema de los idealismos es que no hay tierra de por medio. Los cambios primero se operan en uno mismo. Luchar contra el establishment yendo a contracorriente es un «Más de lo mismo». Necesitamos un caballo de troya y desde dentro (léase también desde dentro de uno mismo) pues el único cambio que se puede materializar fuera es que ocurre dentro. Es tan solo mi experiencia. Un abrazo!
Hola Montserrat
La polarización es una de las características de la juventud actual. La adolescencia y la juventud son etapas críticas para la construcción de la identidad, lo que puede llevar a una visión de «nosotros contra ellos», potenciada en estos años por contextos de tensión social y política. Y, sobre todo, por la enorme brecha tecnológica que se ha creado entre generaciones. Los hombres jóvenes tienden a moverse hacia la derecha, mientras las mujeres jóvenes se inclinan más a la izquierda, creando una brecha ideológica significativa que no se veía en otras generaciones. Los medios, las redes sociales y la desinformación, son factores que aumentan esta fractura social. Ya veremos cómo continúan estas luchas contra el sistema y si se contagian a los países con un buen poder adquisitivo.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Hola, Marlen.
Ojalá tu optimismo se convierte en realidad, pero ya sabes de mi negrura mental.
Lo que resulta curioso es en dónde se realizan estas protestas, países mal llamados del tercer mundo (o algo así). ¿Los «top ten» mundiales tienen dormidas a sus juventudes? No lo sé. Yo veo demasiado conformismo y muchas protestas, pero desde el sofá, a través de las RRSS.
Como siempre digo, hay que seguir teniendo esperanza, aunque a mí me quede muy poca.
Gracias por estos artículos que generan algo de optimismo.
Abrazo Grande.
Hola Jose
Yo creo que, así como hay cada vez más diferencia entre las clases sociales, también hay cada vez mayor diferencia entre la juventud de países de Europa o de países con buen poder adquisitivo y los de los países del llamado «Tercer mundo». Cuando hay muchas posibilidades, se anestesian los inconformismos y pasan a tener mayor importancia los juegos, las relaciones, los amigos, los bailes. Para el resto, ya habrá tiempo más adelante. Lo que no piensan es que, a lo mejor, no hay un «más adelante» tan cómodo. Y como padre, ¿qué te queda? ¿hablarle de las injusticias, de la deriva moral, de la creciente violencia…? Deja que ya tendrá tiempo para preocuparse. Estoy de acuerdo contigo: en esa juventud hay demasiado conformismo y las protestas son porque no les llega el wifi a la habitación. Pero la culpa no es sólo de la juventud, también de los padres, las familias, las escuelas e institutos… de la sociedad entera. ¡Pero ojo! también de la juventud. ¿Esperanza? ¡sí, claro! Pero si no empezamos a hacer algo…mal futuro les auguro.
Tal vez el sufrimiento sea el motor para despertar y reaccionar. ¿El hombre es hijo del rigor?
Un abrazo grandote cargado de todo mi optimismo.
Me gustaría plantear cuanto de manipulación exterior, con aviesas intenciones, esta detrás de muchas de las algaradas que vemos hoy en día (indudable que también existirá un malestar interno), máxime cuando ocurren en sitios tan distantes y diferentes. Todavía recuerdo la «Primavera Árabe» que no se si consiguió todo el avance que pretendía, o simplemente fue un movimiento desestabilizador.
Por otro lado, movimientos de una alta seña de identidad (dirigidos a la juventud en este caso) no acabo de entenderlo, cuando pienso que toda la sociedad debería ser concernida. Cuando se divide a jóvenes, a mayores, a trabajadores, a pensionistas, pareciera que se hacen protestas solamente para mejorar las condiciones de cada colectivo individualmente.
Interesante, no conocía. Gracias y abrazo.
Hola Oscar. Desde luego, es muy difícil que logremos saber cuánto de manipulación exterior hay en esos movimientos de protesta. Pero las protestas se realizan y la juventud participa activamente de ellas. Yo tampoco creo que sea positiva la movilización de un fragmento de la sociedad. Pero a mí lo que me llamó la atención es que se movilizara precisamente un segmento de población al cual no estamos acostumbrados a ver reaccionar. Y me parece importante que todos nos indignemos ante la corrupción y la desigualdad.
Gracias por el comentario. Un abrazo.