De este pequeño país bordeado por el mar Cantábrico cuyas olas vienen mordiendo y besando sus flancos por los siglos en arranques sucesivos de ternura y furor, partieron los gizonas, y el mar fue el camino para todo el mundo.

“Estos son tiempos angustiosos, tiempos de conseguir un Salvoconducto, pasar a Francia, lograr el Permiso de Entrada en Méjico o Venezuela. Las listas se llenan demasiado rápido, las fronteras abiertas duran unos días.”
Las cartas explicando su situación, la de su familia, intentan ablandar los corazones de aquellos encargados de mantener con vida a los leales a la causa republicana.
Ya no saldrán más barcos.
Los cupos están cubiertos.
Se han cerrado los permisos de entrada.
Chile, Uruguay, Argentina.
Tal vez mañana, escriba nuevamente.
“Algún viaje tenemos que conseguir. ¡Hay que salir de Francia como sea! Los gendarmes han venido a buscarme con los alemanes, ya no puedo quedarme con vosotros, tampoco puedo comprometer a ningún amigo.”
“Si fuera un asesino, hubiera sido más fácil.”
“Tiene que haber un camino para nosotros, luchamos por nuestra patria hasta la desesperación.”
Contactos, contraseñas, miedo, angustia, nervios, rumores.
“¿Qué va a ser de mis hijos, de mi mujer?” “Ellos no tienen la culpa de que yo defendiera un régimen legal. Más me valdría tirarme a ese Cantábrico que amo, más me valdría morir.”

“Este mar es el camino a la vida en paz o a la muerte. Lo mismo me da. ¡No vuelvo a un campo de concentración!”
«El viaje empieza en autobús hasta la frontera entre las dos Francias, fuga a través de senderos de monte, reencuentro con el autobús pasada la muga, trayecto en tren y mucha suerte para llegar a Toulouse y de allí a Marseille.»
«¿Estará el barco esperándonos?”

EL TINTERO DE ORO (MAYO 2026)
¿Cómo conocernos? Pues con un juego: primero, nos posicionarnos delante de nuestra bibliotequita particular. Si se tienen distintas estanterías, la primera que tuvimos, o la que más nos guste. Si somos más de ir a bibliotecas y no coleccionar los volúmenes que propagan el polvo y aniquilan el espacio de nuestra casa, pues en la preferida de nuestra biblioteca pública. Una vez elegido el lugar, nos centramos en el tercer estante contando desde arriba. Luego, pillamos el tercer libro y, continuando con la clásica magia del tres, nos centramos en la primera frase del tercer capítulo del mismo. Después, cogemos esa frase y confeccionamos un micro, siendo esta el inicio del mismo.
Esta primera frase no tiene por qué estar dentro del conteo de las 250 palabras límite.
“Los gauchos vascos” por Juan Goyechea es el libro que he tenido en suerte de que fuera
el tercer libro que está en la tercera estantería empezando de arriba,
de mi biblioteca personal.
De él extraigo la primera frase del tercer capítulo: “Del Pirineo a la Pampa”.
Si queréis leer el resto de los escritos presentados:
Hola, Marlen.
Un testimonio brutal sobre unos acontecimientos que nunca se deberían olvidar.
Esta frase: «Si fuera un asesino sería más fácil» expresa perfectamente la angustia e indefensión de los que solo querían seguir en su tierra y defenderse de los «invasores», pero que fueron tratados peor que criminales.
Un buen ejemplo para cerrar las bocazas de aquellos que ahora despotrican de otros migrantes.
Felicidades por el reto y gracias por la memoria.
Abrazo Grande.
Hola Jose.
Yo me sigo empeñando en recordar, en insistir en la trascendencia de no olvidar, a pesar de que a algunos les moleste que sigamos repitiendo su importancia como país y como sociedad civilizada. Aparte de ser un tema interesante y divertido para un reto literario, resultó que la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que está en la tercera estantería de mi biblioteca, me vino de perlas para volver a hablar de la inmigración forzosa y de mi querido abuelo Venancio. Porque es de él de quien hablo en estas líneas. Por una vez, la realidad se impuso a la imaginación y no fue sólo ficción con algún toque verídico. Su angustia, su desesperación fueron verdaderas y finalmente el vapor Alsina los llevó a él y a su hijo, mi tío Paco, al país que les dio cobijo: la Argentina. Él sólo quería quedarse en Donosti, su tierra natal, vivir tranquilo con su familia y defender sus principios. Pero el periplo fue muy largo y el desamparo también.
Gracias a ti por el comentario. Un abrazo fuerte.
La frase “si fuera un asesino, hubiera sido más fácil” me parece demoledora porque condensa la injusticia de quien luchó por un régimen legal y acaba escondiéndose de los mismos que antes perseguían a los criminales. El barco Alsina se vuelve así un símbolo de lo frágil que es un salvoconducto y de lo infinitamente valioso que es un rumbo. Y esa pregunta: “¿Estará el barco esperándonos?”. Porque en esa pregunta cabe todo el miedo y toda la esperanza del exilio. No es un comentario sobre un barco: es un comentario sobre las personas que aún hoy esperan su Alsina en cualquier frontera del mundo. De verdad, que triste es que, sin ser un asesino, tengas que huir de tus raíces, de tu patria…yo nunca he salido, me he mantenido en mi tierra a pesar de las dificultades, porque a mi edad ya no es tan fácil emigrar, aunque sueño con viajar y conocer, pero todo se dará cuando tenga que darse. Como bien, decía Heráclito «Dejar fluir el agua» Abrazos desde Venezuela
Magnificamente hilado aatraves de reflexiones sueltas, todas producidas como resultado de la desesperacion por no encontrar salida definitiva despues de haber la conseguida solo parcialmente.
Muy original narrativa.
Abrazooo
Hola Gabiliante, al ser un microrrelato, intenté distinguir las reflexiones del protagonista (enmarcadas con comillas) con las respuestas que recibía ante sus vanas solicitudes para conseguir un salvoconducto y un permiso de entrada en algún país neutral. La desesperación, el miedo por él y su familia, el vivir escondido, la angustia de no poder escapar de Francia, donde también los buscaban y los internaban en campos de concentración… Y el tiempo se acababa porque se acababan los cupos.
Gracias por tu comentario. Un abrazo de Marlen.
Hola Raquel. Cuando vi el libro que me había tocado, siguiendo las instrucciones del reto y leí la primera frase, supe instantáneamente sobre quién iba a hablar, sobre mi abuelo Venancio, quien después de defender la legalidad de la república española, tuvo que escapar a Francia y sufrir allí la angustia de buscar la forma de llegar a América ya que estaba en la lista de personas buscadas. Te diré que una de las posibilidades era escapar a Venezuela, donde había familiares que intentaban reclamarlo a él y a toda la familia. En esos momentos todo era frágil, por eso las preguntas, que transmiten los miedos y las esperanzas. Un salvoconducto y un permiso de entrada en algún país americano eran la diferencia entre la vida y la muerte. Y el vapor Alsina fue su medio de atravesar el océano aunque tardó 465 días en llegar a Buenos Aires, con una larga estadía en un Camp d´Accueil marroquí (que suena mejor que Campo de concentración).
La frase “Si fuera un asesino, hubiera sido más fácil” nunca se la escuché a él, pero sé que era algo que hubiera sido normal que pensaran quienes estaban en esa muy difícil situación. Viajar, conocer otros países, otros mundos, es algo que deberíamos intentar hacer todos para entendernos mejor. Pero el exilio forzoso lleva a la desesperación, sobre todo cuando de ti depende tu familia.
Un abrazo fuerte de Marlen.
Venezuela acogió a mucha gente en tiempos de guerra, por eso acá tenemos muchos extranjeros, e incluso colonias y barrios formados por ellos, La Colonia Tovar está formada por Alemanes, hay barrios chinos, y tenemos muchos árabes y portugueses…por eso somos muy amables con la gente que emigran. Y es un país que a pesar de sus dificultades nunca deja solo a alguien quien lo necesite. Tengo ascendencia francés por parte de mi abuela materna y española por parte de mi padre. Y siempre he soñado con visitar europa y viajar en tren, espero antes de morir ese sueño se cumpla. Abrazos
Sí Raquel, sé que Venezuela acogió también muchos vascos en la época en que tuvieron que escapar de la guerra civil. Es un país que, como Argentina, se enriqueció con la emigración. Por eso a nosotros, que estudiamos allí, nos enseñaron que «emigración» significa «riqueza» y no odio como algunos pretenden hacernos creer hoy en día. Quien deja su familia, su casa, su tierra, para ir a vivir y a trabajar a otro lugar, muchas veces lo hace por necesidad. Siempre estará agradecido a quienes lo acogieron y su forma de demostrarlo será con amor y trabajo. Mi abuelo, como símbolo de agradecimiento, tomó la nacionalidad argentina.
Espero que pronto puedas cumplir tu sueño y aquí te estaremos esperando para compartir tu viaje. Un abrazo fuerte.
Si en efecto, gracias a los emigrantes Venezuela no se ha hundido en el ocaso. Lo sé cuando viaje les avisaré a toda mi gente del Tintero de Oro que allí los he conocido desde las letras. Abrazo
Hola Marlen, muy necesaria tu historia. Me ha gustado mucho esa mezcla de verdad con recuerdos. Ya habéis comentado pues lo necesario es que recordar que en nuestras familias unos nosotros mismos hemos sido migrantes. Me ha llamado la atención lo de el Alsina, por una coincidencia. Ya que en Granada a los autobuses hace algunos años los llamaban la Alsina ya que era parte del nombre de la compañía que operaba. Y todavía la gente de los pueblos y de Granada pues lo siguen llamando así voy a coger la Alsina.Muxus
Hola Ainhoa. Sí, el tema de este mes: la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que está en la tercera estantería de mi biblioteca, me ha permitido volver al tema de la emigración forzosa, que ha sido una parte importante en mi familia como en la de tantas familias y que, lamentablemente está de actualidad por el rechazo que recibe en los tiempos que corren.
Muy curioso lo que cuentas del Alsina en Granada (yo no lo conocía). En su momento, este viaje fue muy comentado ya que en lugar de 15 días que era lo que se tardaba, el vapor Alsina tardó 465 días en atravesar el océano y llegar a Buenos Aires, con una larga estadía en un Camp d´Accueil marroquí (que suena mejor que Campo de concentración). Tal vez en Granada fuera el nombre de los dueños de la compañía.
Muchas gracias por el comentario. Muxus.
Hola, Marlen. Ya sabes que compartimos una historia parecida. Mi abuelo andaluz llegó a México en el buque Sinaia. Todo lo que vivieron esos valientes, antes de poder abordar el barco que les alejaría de su tierra, pero los salvaría de un destino incierto, fue muy duro. Me toca tu relato, lo siento mío y me duele ese pasado, esa guerra estúpida y destructora. Gracias por recordar el pasado. No hay que olvidar todo lo que se luchó por la libertad y tanta sangre derramada defendiéndola. Te mando un abrazo fuerte.
Sí Ana, recordaba a tu abuelo andaluz que llegó a México en condiciones parecidas a las de mi abuelo. El vapor Sinaia partió de Sète el 25 de mayo de 1939, llegando a Veracruz el 13 de junio de 1939. El vapor Alsina partió de Marseille el 15 de enero de 1940 llegando a Buenos Aires el 16 de abril de 1942.
Aquellas personas marchaban al exilio, sin otro caudal que sus mentes, sus manos y su brioso espíritu emprendedor, abandonando sus familias, sus casas y pertenencias, un entorno amado, seguro y familiar para partir rumbo a un futuro incierto, por no haber accedido a las codiciosas ambiciones de Franco y Hitler.
Ellos sobraban en una Europa acuartelada por las tropas nazis que se sirvieron de la península ibérica, como campo de ensayo bélico.
Gracias a ti también por recordar el pasado. Hago mías tus palabras: «No hay que olvidar todo lo que se luchó por la libertad y tanta sangre derramada defendiéndola.»
Un abrazo muy fuerte.
Un micro muy doloroso, cargado de angustia e incertidumbre. Se siente la desesperación del protagonista y el horror del que pretende escapar. La frase final dejando en el aire su destino me ha parecido estupenda. Muy buen relato, Marlen.
Hola Marta. Angustia, incertidumbre, desesperación, esos son exactamente los sentimientos de los emigrantes forzosos, de los de antes y de los de ahora. Y quería, a través de la historia de mi abuelo Venancio, simbolizar esos emigrantes tan denostados en nuestra civilización actual.
Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.
Una historia cargada de realidad y sufrimiento, la frase de » si fuera un asesino me sería más fácil» es muy fuerte.
Te felicito Marlene .Un abrazo
P
Hola Puri. Muchas gracias por tu comentario.
Sé que la frase «Si fuera un asesino, me sería más fácil» es muy fuerte, pero a veces se entiende más claramente o incluso se justifica, a quien actúa por rabia, por envidia, por despecho, que por ideales. Los ideales están muy de capa caída en nuestra sociedad. Y a mí me da mucha rabia que sea así.
Un abrazo fuerte.
Cuando una angustiosa situación nos desborda y buscando la solución no la encontramos, algo se rompe ahí dentro, más pensando en los que amas que en ti mismo.
Y las guerras traen muchos de esos angustiosos momentos que a nadie le gustaría experimentar en sus carnes.
Has transmitido muy bien lo que pretendías.
Hola Francisco. Tienes razón. las guerras infringen dolorosos momentos que a nadie le gustaría sufrir ni que padecieran aquellos a quienes amamos.
Me alegra saber que piensas que he logrado transmitir lo que intentaba. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo de Marlen.
Hola Marlén, me ha resultado muy conmovedor tu relato. El desgarro de las migraciones con todos los terrores y todos los ilencios conocidos tratandode volver a hacer pie an algún lugar de la tierra, y aprender a vivir de nuevo desde cero, es la historia de buena parte de nuestros ancestros. Es la demostración del coraje de vivir. Un abrazo
Hola Juana.
Tienes razón, la angustia y el desgarro de las migraciones forzosas son sólo comparables a la tortura de dejar atrás a familia, casa, país, vida, para iniciar un viaje a lo desconocido, intentando «aprender a vivir de nuevo desde cero». Y sí, es la historia que han sufrido gran parte de nuestros ancestros, y que siguen sufriendo miles de seres ante el odio y la violencia de quienes no los aceptan en su país.
Pocas veces decimos que, realmente, es imprescindible tener mucho coraje para lanzarse a una nueva vida.
Gracias por tu comentario. Un abrazo de Marlen.
Hola, Marlen.
Tu micro me ha «tocado» porque hay que seguir recordando, ¡cómo no!, sin rencores pero sin olvido, y porque coincido con algún compañero en que a mi abuelo le tocó salir de casa, aunque en su caso para defender el orden establecido; con menos suerte porque una bala (que seguro no entendía de ideologías) le quitó la vida con apenas veintisiete años…
Me ha gustado mucho el estilo de tu micro, con esa doble escritura, según quien hablara o pensara. Y también me ha emocionado, para qué mentirte… ¡Qué terrible debió ser el exilio con la espada de Damocles de la incertidumbre y el peligro vital, por no hablar de las forzosas separaciones!
Gracias por escribir este relato con un tema que necesitamos no pierda vigencia, la Memoria.
Te envío un fuerte abrazo, compañera.
Hola Patxi. ¡Exactamente, sin rencores pero sin olvido! Necesitamos mantener viva la memoria. ¡Cuántos de nosotros tenemos abuelos, padres, tíos, que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil Española! ¡Cuántos ni siquiera saben que sus familiares también las sufrieron, pero ellos nunca se enteraron porque con la intención de no traspasarles el dolor, el odio y la angustia, nadie les contó su pasado! Y se han quedado huérfanos de memoria, de su lazo con sus antepasados.
A tu abuelo le tocó salir de casa y morir defendiendo a su país y el orden establecido en él. De mi abuelo materno es de quien hablo en este reto. Pero es que en la familia hay muchas historias para contar. Mi padre salió de casa con veinte años y cuatro hermanos a defender esos ideales que amaban y en los que creían. Las hermanas quedaron en casa con la madre. De los cinco, tres murieron en el frente, y el cuarto y mi padre fueron heridos. Mi padre, al pasar a Francia escapando fue encerrado en campos de concentración, deportado a Hamburgo para cumplir el servicio con los alemanes, escapó y, al cabo de mil penurias, sin poder volver a ver a la familia que le quedaba, logró escapar a Argentina donde fundó su propia familia, trabajó y se hizo un porvenir. Al cabo de los años, quise cumplir con la promesa que me auto-impuse de contar la vida de las mujeres y los hombres de mi familia. La historia que ellos no pudieron contar y de la que no querían hablar. La historia que les fui sonsacando de a poquito porque desde niña necesite saber, conocer, entender. Finalmente, en el 2017 tuve el orgullo de presentar mi libro autoeditado, acompañada por mis padres, mi hermano, mi marido, tíos, primos y muchos amigos. ¡Tanto dolor, tanta angustia, tantos silencios, tantas cicatrices aún abiertas, tantas charlas entrecortadas, tantas pérdidas! Aún me emociono recordando aquella época y la enorme alegría de haberlo logrado. El exilio forzoso ha sido y sigue siendo un tema recurrente en mis escritos. Seguiré luchando por el Derecho a la Memoria.
Muchas gracias compañero, por tus comentarios. Un abrazo fuerte.
Hola, Marlen!
Menudo relato tan intenso, los campos de concentración debieron ser de lo más duro que pudieron pasar sufrir en el pasado. Y todo por defender unos principios que se creían más justos. Pero siempre pagan justos por pecadores, y en este caso no iba a ser distinto.
Muchas gracias por tu aporte y un fuerte abrazo!
Hola Pepe. Sí, los campos de concentración fueron uno de los inventos más macabros inventados por la especie humana. Y aunque los que había en Francia no fueron como los de Alemania, Polonia, Austria, República Checa, incluso se llamaban Campos de Internamiento como los de Argèles sur Mer y Gurs, en los que estuvo mi padre, seguían siendo un método infame que se utilizó con gente cuyo único «pecado» fue defender un régimen político elegido por el pueblo.
Gracias a ti por tu comentario y por organizar este reto del Tintero.
Un fuerte abrazo de Marlen
Hola, Marlen, un micro en el que has puesto el alma y todo tu sentir contra las tantas injusticias de ayer, que al día de hoy aun afectan de manera inexplicable las culturas y paises, como es el tema de las migraciones, ya sea por persecución, falta de libertad o incluso hasta por mejoría de calidad de vida. Muchas personas lo siguen viendo como un mal, en lugar de verlo como un acto de humanidad, empatía y amor.
Excelente la narrativa y la forma en que lo desarrollas. La frase «Este mar es el camino a la vida en paz o a la muerte…» Encierra el anhelo y la decisión de tantos seres humanos que llegan al punto extremo de desesperación, porque la vida como tal tiene el mismo valor para ellos que la muerte y deciden arriesgarlo todo.
Una historia, que llega porque de alguna manera todos sin excepción hemos sido afectados por casos reales parecidos, aunque por causas diversas, cerebros y manos diferentes, pero en el fondo con el mismo dolor, los mismos abusos y la falta de piedad y amor, que es el común denominador de todo lo malo que existe. Un fuerte abrazo Marlen.
Hola Idalia, sí tienes razón, vengo de familias que lucharon por su patria y perdieron, con lo cual sufrieron como tantos otros las angustias y violencias de la guerra. Si por lo menos la especie humana hubiera aprendido, si se hubieran tomado medidas y se hubieran respetado para que esto no se repitiera… Pero el hombre olvida muy fácilmente, y las guerras, lejos de erradicarse, lamentablemente parecen multiplicarse. ¿No aprenderemos nunca?
Me alegro que te haya gustado la narrativa. Esa frase: «Este mar es el camino a la vida en paz o a la muerte.» era literal, si lograban escapar de Europa era posible que pudieran sobrevivir. De lo contrario, el futuro era muy negro y posiblemente toda la familia hubiera muerto porque estaban en las listas para ser fusilados. Tienes razón, la falta de amor, de empatía, de piedad es el común denominador de todo lo malo que existe.
El filósofo inglés Thomas Hobbes en su obra «Leviatán», hizo famosa la locución latina: «Homo homini lupus» (el hombre es un lobo para el hombre). ¡Qué cierto es!
Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte para ti también.