Ainara vive con sus padres y abuelos, en la editorial familiar.
Desde que las autoridades han comenzado a perseguir ciertas ideas y a retirar libros de las estanterías, ellos esconden ejemplares prohibidos en un cuarto oculto del sótano.
Una tarde, Ainara encuentra un volumen sin título. Al abrirlo, descubre páginas en blanco, excepto por una frase que aparece en ellas cada vez que lo abre: “Lo que se destruye, no siempre desaparece”.
Su madre le confiesa que un profesor al que llevaron preso había preguntado por aquel libro antes de que comenzara la persecución.
Cree que contiene una clave para localizar otros textos ocultos.
La joven decide investigar, pero antes necesita limpiarse las manos para no dejar huellas.
Aunque sabe que la policía vigila a su familia, ella se propone encontrar al profesor y recuperar los libros que han sido confiscados.
Investigando, Ainara descubre que su familia no sólo los esconde: también ha creado una red secreta para prestar los libros entre estudiantes y maestros.


He participado en el reto de escritura de Noviembre 2026 a iniciativa de “Reto 5 Líneas” de Adella Brac. La idea es escribir cada mes, un microrrelato de 5 líneas, que incluya las tres palabras propuestas. Este mes: preguntado, limpiarse y aunque. Pero además, os traigo un Apéndice con la historia completa.
Si quieres ver el resto de aportes al reto: https://adellabrac.es/reto-de-escritura-5-lineas-noviembre-2026/