Día de la Pachamama

Desde tiempos ancestrales, mucho antes de que los europeos pisaran el suelo americano e impusieran sus propias creencias, los pueblos andinos de América del Sur han celebrado su vinculación con la naturaleza. Encarnada en Pachamama, ha constituido un elemento esencial de la cultura y las tradiciones de las comunidades indígenas.

Ante todo, tendríamos que saber qué o quién es la Pachamama. La palabra Pachamama viene del quechua y del aimara. «Pacha» en quechua significa mundo y estación. En aimara significa universo, tiempo, naturaleza. Y «mama» en los dos idiomas significa madre.

El quechua y el aimara son lenguas que pertenecen a culturas indígenas de la región andina, del noroeste de Argentina, Perú, Chile y Bolivia. El quechua es el idioma de los Incas y significa “el hablar del valle”. La palabra que define el idioma aimara proviene de “jayamararu”, compuesta de “jaya” (lejos), “mara” (tiempo, año) y “aru” (idioma), es decir «lengua de muchos años». Según parece, este idioma sería más antiguo que el quechua.

El día de la Pachamama forma parte de una serie de rituales y ceremonias que se llevan transmitiendo de generación en generación desde hace miles de años. La esencia del ritual se basa en el principio de reciprocidad, que constituye el eje de la cosmovisión andina. Según este principio, las personas deben devolver a la Pachamama todo lo que la tierra les ha dado durante el año, para mantener el equilibrio que debe existir entre los humanos y la naturaleza. Se conmemora cada 1 de agosto para honrar y venerar a la Madre Tierra. Y el objetivo de esta celebración es recibir la bendición de la Pachamama y agradecer el buen tiempo, la fertilidad, la abundancia, la comida, los animales y la cosecha que ofrece esta deidad, creadora de la vida en la tierra.

¿Por qué se celebra el Día de la Pachamama en agosto? Para la cosmovisión andina la fecha marca el comienzo de un mes en el que la Madre Tierra descansa y se repone (recordad que estamos en el hemisferio sur, por lo tanto es invierno), es el inicio del período de fertilidad de la tierra y, por ende, durante todo ese mes se realizan ceremonias de agradecimiento en las que se manifiesta la reciprocidad que hay entre el ser humano y el mundo andino. “Nuestros abuelos nos enseñaron a ser generosos con ella como ella es con nosotros», nos dice un viejo chamán.

Esta noche las comunidades de Humahuaca, y del noroeste argentino en general, dedicarán oraciones y ofrendas a la Pachamama, en una celebración que forma parte de la herencia cultural ancestral de los pueblos originarios, profundamente respetada desde su diversidad e interculturalidad.

El ritual de «dar de comer a la Tierra» consiste en abrir un hoyo en el suelo y ofrecer frutas, semillas, plantas medicinales, hojas de coca, cigarrillos y todas aquellas comidas a base de maíz, papas y quínoa como empanadas, tamales, guisos de papa lisa o papa verde, picante de mondongo o de panza con maíz que se pela con ceniza. También se ofrendan bebidas alcohólicas como chicha de maíz, vino y cerveza.

El pozo donde se depositan las ofrendas está adornado con serpentinas y lanas de colores. Alrededor, pequeños braseros encendidos con preparaciones especiales de incienso. Los concurrentes participan con cantos antiguos y bebiendo sorbos de una preparación de caña con ruda.

¿Qué murmuran cuando se toman la caña con ruda? En cada trago se repite «kusiya, kusiya», que en aimara significa «ayudame, ayudame», expresando una solicitud de protección y apoyo a la Pachamama.

La tierra no es nuestra, nosotros somos de la tierra.

Eres tierra, enraízate, construye, da todo lo que puedas. Eres agua, fluye, limpia, llora. Eres aire, ten sosiego, relájate, enfócate, sé decidido. Eres fuego, quema, ilumina conciencias, enciende ilusiones.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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