Francisco Franco Bahamonde, de dictador a héroe histórico

Esto forma parte de un cuento, un triste cuento que se podría llamar: «La Historia que Nunca se Contó».  En una tarde cualquiera, mientras Elena revisaba el móvil de su hijo de 16 años buscando una foto que él le había pedido imprimir, algo la sobresaltó. En uno de sus grupos de amigos aparecían memes con la imagen de Franco vestido como superhéroe, frases como “Con Franco no pasaban estas cosas” y vídeos con música épica mostrando marchas militares del franquismo. Elena sintió un nudo en la boca del estómago. ¿Qué estaba viendo su hijo? ¿Por qué esa imagen de un dictador que ella recordaba como símbolo del miedo y la censura, aparecía ahora como un ídolo?

Esa noche, intentó hablar con él. Él se encogió de hombros: .- Mamá, es una broma. En TikTok hay un montón de vídeos así. ¿No ves cómo está todo ahora? Corrupción, fraudes, mentiras, el Congreso es una mierda, mejor no mirar los telediarios y tú misma dices que las tertulias son sólo gritos y violencia. Siempre nos quejamos ¿no? Franco hacía que todo funcionara.

Elena no supo qué responder. No porque no tuviera argumentos, sino porque se dio cuenta de que su hijo no los tenía, que nunca había hablado con él sobre esa época. Al día siguiente fue al instituto a hablar con la profesora de historia. Le explicó lo que le había pasado, sus miedos.

Aurora, la profesora, le reconoció que la mayoría de los chicos y chicas que han nacido a comienzos de la década del 2010 consideran que el autoritarismo es preferible a la democracia, y tienen un gran desconocimiento de la historia actual. Muchos jóvenes sitúan la guerra civil entre los años 50 y 60 del siglo pasado, y aseguran que «estalló porque el pueblo se rebeló contra el gobierno de Franco» o que  «fueron los seguidores del dictador los que tuvieron que exiliarse del país».

Le contó que la semana pasada trabajaba con su clase el tema de los derechos humanos. Los alumnos debían buscar algún personaje al que admiran por la huella que han dejado en la historia. Fueron saliendo de uno en uno al frente con la foto: Einstein, C.Tangana, Marie Curie, Rafa Nadal, Nelson Mandela, Gandhi, Messi… Y de pronto, la imagen inconfundible en blanco y negro de Francisco Franco. Tres jóvenes de cuarto de la ESO escogieron a Francisco Franco Bahamonde como su héroe histórico. La profesora le confesó que escuchó sorprendida sus argumentos: era un crack, un genio militar, él nos salvó de los comunistas…

¿Qué ha pasado para que en tan pocos años un dictador se convirtiera en el «puto amo»? ¿Qué está pasando? No es un caso aislado. En los últimos años, estudios y medios han alertado sobre el crecimiento de una visión “blanqueada” del franquismo entre adolescentes y jóvenes. ¿Cómo puede ser que, 50 años después de la muerte del dictador, haya adolescentes que lo mencionan con admiración? ¿Qué está fallando?

Muchos jóvenes no conocen realmente quién fue Francisco Franco. Para ellos, es una figura difusa, lejana, sin rostro humano ni víctimas reconocibles. Les llega como un “personaje histórico” con estética de videojuego: autoritario, firme, y, sobre todo, ajeno al presente político que vivimos. A sus móviles, la historia llega fragmentada, descontextualizada, reducida a frases como “con Franco había orden”, “no había paro”, “se vivía mejor”.

Las causas del fenómeno son claras. Analicemos, empezando por la familia. Por un lado está la desconexión familiar con la historia reciente. Muchas familias no hablan de la dictadura. No por ocultar nada, sino porque el silencio fue parte de la transición. 

Cuando visitaba a mis familiares en mi primer viaje a la península, cerraban las ventanas para que nadie escuchara lo que hablábamos. Era 1974, el caudillo aún vivía. ¿Pero luego? Hoy en día, los nietos desconocen el miedo con el que vivieron sus abuelos. Nadie les ha contado cómo era vivir sin libertad, con censura, con presos políticos, con miedo a hablar. ¿Para protegerlos? Posiblemente. Pero ocultar no significa proteger.

En segundo lugar, la falta de memoria histórica en las aulas. Desde hace décadas, la enseñanza de la Guerra Civil y la dictadura franquista ha sido desigual, escasa y muchas veces tardía en el currículum escolar. El temario de la asignatura de Historia es tan amplio (incluye la historia de toda Europa), que el franquismo se ve demasiado rápido al final de curso. Así que los chicos salen de la ESO sin entender qué fue la dictadura, sin haber estudiado la represión, el exilio, los campos de concentración o la censura. Y está claro que lo que no se cuenta, no se recuerda.

En 1º de bachillerato el franquismo se estudia en Historia del Mundo Contemporáneo. Pero es una materia optativa por lo que no llega a todo el alumnado. Y en 2° de bachillerato sí se profundiza en el tema, pero en un curso que es una carrera contrarreloj, con la presión de tener que superar las pruebas de acceso a la universidad.

Hay un profesor en la Universidad de León, Díaz Gutiérrez, que realizó estudios muy completos sobre el tratamiento de la guerra civil y el franquismo en los libros de texto. Díaz publicó varios estudios centrados en los manuales escolares empleados desde 1990 a 2006 en los contextos de tres leyes educativas: LOGSE, LOE y LOMCE. Se centró en las diez editoriales de ámbito estatal más utilizadas en los institutos. Los resultados fueron sorprendentes: la mayoría dedicaban pocas páginas a estos años, se centraban en explicar detalladamente las batallas de la guerra civil y las etapas de ladictadura, pero olvidaban casi totalmente mencionar la represión franquista. En general, analiza Díaz, se habla de los desmanes de ambos bandos, lo que parte de una visión simplista, de alguna forma legitimadora, en la que se muestran dos partes enfrentadas y una ganadora.

En ningún libro se menciona la represión económica sufrida por los vencidos, es decir, la incautación de bienes, y que este hecho consolidó o dio pie a algunas de las grandes fortunas actuales. Al omitirlo, se omite también una parte de la supervivencia franquista en la actualidad. Otro error importante se refiere a la duración de la represión del franquismo: todos los libros la sitúan entre 1939 a 1959 y muy pocos hablan de que se mantuvo hasta la muerte del dictador.

En tercer lugar las redes sociales son actualmente la fuente de información de nuestra juventud. Los huecos que deja la escuela están llenándose, en los últimos años, con la información que circula por las redes sociales. TikTok, YouTube, X y otras plataformas se han convertido en el principal canal de conocimiento para miles de adolescentes. En ellas, algunos influencers o perfiles anónimos lanzan mensajes provocadores, con una retórica “anti-woke” y memes que trivializan el autoritarismo. El Cara al sol remasterizado es un éxito del hit parade.

Por si alguno aún no tiene claro esto de “woke” y “anti-woke” y la guerra ideológica detrás de estos términos, el término “woke” se ha utilizado para referenciar una serie de valores o puntos de vista asociados al progresismo y la defensa de las minorías étnicas y sociales, así como al feminismo. En 2016 el Diccionario Oxford la incorporó con la siguiente descripción: «Alerta ante la injusticia en la sociedad, especialmente el racismo».

En lo que respecta a la memoria histórica, el conocimiento de una gran parte de la juventud podría reducirse a dos ideas: Franco no fue tan malo porque hizo mucho por España y los progres manipulan la historia. Bajo el disfraz del humor o la rebeldía, se propaga una visión tergiversada del pasado.

Por último y no menos importante, está el blanqueamiento político realizado por la dictadura. Algunos partidos políticos han restado gravedad o incluso defendido aspectos del franquismo, normalizando ciertos discursos en el debate público. Esto tiene eco directo entre jóvenes que buscan certezas, seguridad y mensajes simples ante la incertidumbre del presente.

Hace unos días, un alumno de 2º de bachillerato, 17 años, les decía a unos compañeros: «Yo creo que los profesores se empeñan en explicar sólo los aspectos negativos de un régimen totalitario, pero, sinceramente, a los chicos nos da igual el régimen político porque todos los políticos son iguales. Yo quiero trabajo, dinero para comprar una casa y un coche e irme de vacaciones. La libertad es prosperar y si eso lo da un gobierno totalitario, a mí tanto me da». Y no es una opinión aislada.

Resumiendo, ¿por qué Franco les parece un héroe? Porque se ha vaciado de contexto su figura y se ha rellenado con ficción. Porque se ha sustituido el testimonio humano por clips virales. Y porque en un mundo caótico, hay quien busca en la imagen de un “líder fuerte” la fantasía de control, orden o justicia. La nostalgia del autoritarismo puede ser seductora cuando no se ha sentido en carne propia.

¿Entonces ¿qué hacemos, sentarnos a llorar?

El papel de la educación es fundamental. La historia no es sólo fechas y batallas. Es memoria, es ética, es humanidad. Cuando no se enseña el sufrimiento causado por una dictadura, cuando no se pone nombre y rostro a las víctimas, cuando no se visitan las fosas comunes ni se estudian los testimonios, se abre un espacio a la manipulación.

Por supuesto, los jóvenes no son culpables. Son el resultado de una sociedad que no les ha contado bien su pasado. 

Permítanme que les diga a los padres y madres, abuelos, tíos, familiares tres cosas fundamentales en la educación: que pregunten, que hablen y que escuchen. No subestimen las ideas que sus hijos pueden estar incorporando sin saberlo. Visiten con ellos lugares de memoria, lean juntos libros o artículos, miren documentales, compartan historias familiares. Pregunten a los abuelos cómo era aquella España. La historia es una de esas cosas esenciales que se hereda en casa.

La extrema derecha no gana sólo con votos. Gana con símbolos, con ideas aceptadas sin pensar, con relatos simples. Y en eso, la cultura digital tiene ventaja. Pero también podemos usarla para contar la verdad, teniendo un diálogo abierto.

La profesora de historia, cansada de ver cómo sus alumnos compartían “memes franquistas”, y después de la charla con Elena, propuso a la clase algo diferente:

.- Vamos a hacer un podcast entre todos. Vosotros vais a entrevistar a personas mayores que vivieron la dictadura. Preguntad lo que queráis. Sin filtros.

La propuesta fue algo así como encender la mecha. Los padres quisieron involucrarse y decidieron crear una propuesta de una campaña educativa en el aula sobre el resurgimiento del franquismo entre adolescentes y la importancia de la memoria histórica. Un material orientado a estudiantes de ESO y Bachillerato y también a docentes, orientadores y familias.

Los chicos y chicas se lanzaron al proyecto sin mucha fe. Pero al escuchar a una vecina que contó cómo fusilaron a su padre por ser maestro, o al abuelo que recordaba tener que esconder libros, algo cambió. Porque la historia dejó de ser abstracta. Fue carne. Fue verdad.

El futuro se construye con memoria. Hablar del franquismo no es quedarse en el pasado. Es entender el presente y proteger el futuro. Y eso empieza en las aulas, en casa, y en cada conversación honesta con nuestros jóvenes. No para señalar culpables, sino para formar ciudadanos libres, críticos y conscientes.

Porque sólo sabiendo de dónde venimos, podremos decidir hacia dónde queremos ir.

Libros escolares de Historia de España de segundo de Bachillerato. Editoriales Editex y Casals

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

8 comentarios sobre “Francisco Franco Bahamonde, de dictador a héroe histórico

  1. Hola, Maite.
    Un tema espinoso, candente y muy preocupante.
    Coincido en todo lo que dices, aunque no confío demasiado en el final del «cuento».
    He escuchado auténticas barbaridades sobre este tema. Y, sí, se están dejando de estudiar ciertos temas en las escuelas que permite «fabricar» una juventud ajena a los sufrimientos del pasado. ¿Fruto de la sobreprotección?
    Veo la dejadez (o cansancio) de padres y profesores. Ambas las he vivido en mis carnes, pero es necesario un esfuerzo máximo para que nuestros niños no vivan engañados y se metan de cabeza en mentiras y fábulas fascistas. (creo que hay que decirlo bien clarito).
    Ya sabes por donde anda mi optimismo. Por eso no veo claro el final. No soy un pitoniso, pero creo que aún están por llegar tiempos más negros que los que estamos viviendo. Y nuestra Españita no se va a salvar de la tormenta.
    Ojalá la vidente seas tú y esos padres y profesores, con vocación, trabajo y esfuerzo, sean capaces de darle un buen giro a las cosas.
    Abrazo Grande.

    1. Hola Jose
      Tienes razón, yo que soy optimista por naturaleza, escucho y leo comentarios y, habiendo vivido en casa las consecuencias de la guerra civil y de la dictadura franquista, me subleva la actitud de la juventud actual. Por eso me lancé a reflexionar y escribir, quería entender, no solamente criticar. El final del relato es simplemente la idea de que algo aún se puede intentar. Sé que es muy difícil y sé que va a peor, la situación política tampoco es que ayude mucho. Pero me niego a quedarme sin hacer nada, por lo menos hablar, escribir.
      Cuando hablo con padres, yo también encuentro cansancio, un inmenso cansancio y no es debido únicamente a la enseñanza de la historia. «Lo que les enseñan sólo les sirve para aprobar. ¿Y después qué? ¿Van a vivir toda su vida con lo que están aprendiendo, sin razonar, sin reflexionar, sin averiguar en otros medios menos tergiversados y que divulgan mentiras, sin acudir sólo a las redes?».
      Pues no lo sé. Creo que no soy vidente porque no lo tengo nada claro. Y yo también creo que, lamentablemente, aún están por llegar tiempos más negros que los que estamos viviendo. Así que lo único que hago es expresar opiniones para que alguno se lo piense (si no lo ha hecho hasta ahora) y posibilidades que aún son viables. Antes de que sea demasiado tarde.
      ¡Ojalá nos equivoquemos, tú, yo y tantos otros padres, profesores, seres pensantes que dedican todo su esfuerzo a entregar su trabajo, su dedicación, sus ilusiones en pro de un mundo mejor. Ojalá lo logremos!
      Gracias por hacerte eco y compartir tus comentarios. Un abrazo grandote Amigo.

  2. Mensajes cortos y claros en redes (la verdad suele ser más trabajosa), culpabilización de colectivos (menas, inmigrantes…) de los fracasos que nos rodean, cualquier tiempo pasado fue mejor…falacias que poco a poco van calando en sectores de la sociedad, que por lo que veo, son recurrentes en la historia. Y yo que pensaba que estábamos vacunados.

    1. Hola Oscar
      sí, lo tienen todo muy bien organizado. Y las mentiras dichas y repetidas una y mil veces convencen, sobre todo en gente poco informada o furiosa con la realidad que les toca vivir. Las vacunas son fantásticas, siempre y cuando se administren los refuerzos necesarios. ¡¡¡Esenciales!!! Por eso insisto con mis entradas en El blog del Trujamán.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte
      Marlen

  3. La pregunta es: ¿Y hoy no se vive sin libertad, con censura, con presos políticos, con miedo a hablar? Yo como hispanoahablante vivo con todo eso, y sé que la política es un tema delicado. Las cosas cambian pero hay otras que permanecen. Yo escribo sin ser escritor y estoy silenciado en la mayoría de plataformas porque hay cosas que no se pueden decir aunque sean verdad porque hacen mella en quienes tienen todas las fichas; antes eran unos, ahora son otros. «Shadowban» le dicen ahora, y el que te denuncia es tu «colega» «escritor». Se traduce como exclusión sombría, prohibición oscurecida, pues eso es lo que es. La falta de libertad, la censura, las sanciones políticas y el miedo a hablar de ciertas cosas, eso sigue existiendo y seguirá según la historia, en dictadura, en democracia o en lo que venga.

    Y otra cosa que hay que preguntarse: ¿Por qué las materias que dependen del Estado y de las que el Estado depende están desapareciendo?, ¿de donde viene ese lobby, ese empuje, quién está haciendo esos movimientos?, ¿de dónde viene el comunismo? ¿Por qué la familia se está desintegrando como institución y a los críos lo cría una pantalla luminosa?

    ¿Por qué Franco nos parece un héroe? Fácil: Porque sin Estado no hay civilización, así de simple.

    España ya no existe, fue absorbida, fragmentada y difuminada por fuerzas abrumadoras, puntuales e intencionales, no fue casualidad, y esto es lo que queda de ella. Casi nada, su lengua, su historia, su idiosincrasia, y esto que queda está bajo ataque, bajo presión constante.

    Con una ojeada a Hispanoamérica uno se da cuenta muy rápido que no se trata de derecha o izquierda. Lo que nos amenaza es otra cosa.

    1. Mi pregunta es: ¿Y hoy no se vive con cierta libertad; con miedo a hablar por la censura social, sobre todo, por redes; con presos (no están todos los que debieran, y permanecen algunos que no lo merecen), pero eso forma parte de una justicia injusta que aún no ha podido sacarse la venda de los ojos?
      Sí, la política es un tema delicado. Pero los temas merecen ser hablados (por más duros que sean) porque sino se enquistan y traen peores consecuencias).
      Ante el shadowban ya sabes cuál es la solución: Espera y sé paciente. El shadowban se elimina después de un período de tiempo (no preguntes cuánto), si dejas de publicar contenido que infringe las normas o molesta a cierta gente.
      Te preguntas también «¿Por qué las materias que dependen del Estado y de las que el Estado depende están desapareciendo?, ¿de donde viene ese lobby, ese empuje, quién está haciendo esos movimientos?, ¿de dónde viene el comunismo? ¿Por qué la familia se está desintegrando como institución y a los críos los cría una pantalla luminosa? Yo también me lo pregunto y lo hago a través de este rincón de reflexión. Como somos muy pequeñitos, aún no hemos sido amonestados.
      No creo que no haya Estados (por lo menos en Europa) y por lo tanto, no creo que no haya civilización, pero sí creo que vivimos en una época en la que con tanta información a la que tenemos acceso, no tenemos ni idea de lo que está pasando y de quién mueve los verdaderos hilos. No creo que España ya no exista, sino que se ha transformado en un pinchito en el tablero del juego que se está jugando. Y España no es la única ni evidentemente la más importante. También creo, como tú «que no se trata de derecha o izquierda. Lo que nos amenaza es otra cosa.» Y me acongoja pensar en nuestros hijos, nietos, sobrinos…
      Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.
      Marlen

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