La excursión se había anunciado, Antoinette hacía planes con sus amigas. Conocerían el Museo Reina Sofía.
¡Tantas veces había pedido a su padre! Pero el trabajo…
Tenían todo programado, pero cuando cruzaron el pasillo final, el Guernica estaba ahí, ocupando toda la pared.
Imposible escapar.
Antoinette sintió el silencio.
Blancos, negros, grises, sin colores.
El relincho del caballo herido resonó en la sala.
La madre sostenía al hijo muerto con un alarido detenido.
La mujer huía de las llamas, grito mudo de llanto seco.
El ojo de un dios impasible todo lo observaba.
Primero fue la rabia. Las guerras todo lo oscurecen. Después la tristeza del silencio ensordecedor.
La llevaron a Primeros Auxilios. Los siguientes días no asistió a clase.
Sus amigas venían a verla. Las pesadillas no cesaban. Despertaba llorando, la respiración entrecortada.
La tarde que vino a verla su abuela Pilar, pidió que las dejaran un rato solas. Su nuera no se opuso, sabía el amor que se prodigaban, pensó que a la niña le haría bien.
Fue la primera vez que le habló de la guerra, esa que no se nombraba en casa, esa que no se permitía recordar.
Cuando era niña, acompañando en coche a su padre a la feria de Gernika, vivió el horror del bombardeo desde la carretera. Sus vidas se salvaron, pero no volvieron a ser los mismos. Ahora su nieta había recibido una triste herencia: escuchar los llantos y gritos que nadie más oye.
El horror de la guerra nunca se silencia.
“Guernica” es una de las obras más famosas de Pablo Picasso, un enorme mural pintado en 1937 que representa el horror de la guerra tras el bombardeo de la ciudad vasca de Gernika durante la Guerra Civil española.
El caballo, el toro, las caras deformadas, cada figura del cuadro parece susurrar fragmentos de una historia inconclusa.
Al verlo te das cuenta que no sólo estás viendo un cuadro, sino que estás en presencia de un testimonio. “Guernica” no sólo te muestra un hecho histórico —el bombardeo de 1937—, sino que te recuerda que el horror de la guerra nunca desaparece. Es un espejo: te enfrenta con tu propia capacidad de sentir, empatizar y recordar.
El alarido invisible que todos sentimos, una tragedia colectiva que pocos nombran.

EL TINTERO DE ORO (SEPTIEMBRE 2025)
Escribe un micro de hasta 250 palabras en el que se narre una historia que tenga como protagonista un cuadro, escultura o similar, el cuadro puede ser el mismo protagonista o lo que aparezca en el mismo puede servir de hilo para una historia.
Si queréis leer el resto de los escritos presentados:
https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2025/05/microrrelatos-septima-temporada-la.html
Magnifico Marlen
nos llevas de la mano del horror al hundimiento de la niña, que cuando se antoja exagerado aparece la abuela con su enlace mítico, que de un modo mágico, como las brujas, se ha saltado a la madre.
Cuando uno sabe porque le duele, duele menos.
¿porque lo que más llama la atencion siempre es el caballo? ¿Porque todos sentimos que matar un caballo es casi peor que matar una persona? Ahí tambien hay algo ancestral.
magnifico repito
abrazooo
Hola Gabiliante
Muchísimas gracias por tu comentario. Me has sacado del horror para reír un poco. Eso de endilgar el cartel de «bruja» a la abuela porque se salta a la madre ¡jjjjooooo!!! Las abuelas tienen un rol que no pueden cumplir las madres: son las que «apapachan» a sus nietos, los malcrian y, a veces, tienen el poder de escuchar, contar historias y curar males difíciles de describir.
En cuanto al caballo, tienes razón, te produce un escalofrío especial el verlo, yo no diría que para mí sea peor que las muertes humanas del cuadro… pero confieso que es el que más me duele. ¿Algo ancestral? Tal vez.
Un abrazo fuerte.
Hola, Marlen, genial micro, se siente la intensidad del cuadro que describe. Te quedó, además, muy poético: «grito mudo de llanto seco», estupenda imagen, refleja a la perfección lo que es el cuadro, lo que es la guerra. Me encantó. Enhorabuena por él.
Muchas gracias por participar en el microrreto del Tintero.
Un abrazo. 🙂
Hola Merche
Me alegro que te haya gustado, es uno de los cuadros que más me conmueven.Y cuando vi el tema, no lo dudé un segundo.
Muchas gracias a ti por organizar este magnífico microrrelato, y por tu comentario.
Un abrazo.
Hola, Marlen. Hemos coincidido en el mismo cuadro. Aunque lo contamos desde miradas diferentes, lo que la pintura transmite deja sin palabras a cualquiera. Más todavía si se conoce la historia del bombardeo sobre Guernica.
Estupenda forma de contar esta historia.
Saludos.
Hola Carmen
Acabo de leer tu relato, nunca suelo leer los de los demás hasta que subo el mío. Y me alegra que hayamos coincidido en el mismo cuadro desgarrador. Porque es señal de que, aunque haya pasado el tiempo, nos sigue afectando y lo seguimos reviviendo en la piel de otros humanos.
No creo que lo contemos desde miradas diferentes. Tú eliges un niño con su abuelo y yo elijo una niña con su abuela, compartiendo en ambos casos el horror de la guerra entre generaciones.
Mi relato contiene una anécdota verdadera. Mi abuelo iba ese día con su hijo, mi tío Paco, en coche a la feria de Gernika desde Donostia y presenciaron el vuelo de los aviones de la Legión Cóndor que sobrevolaban la carretera en la que estaban, se acercaban y bombardeaban la villa. Pasaron los años. Mi abuelo nunca pudo contármelo, se le cortaba la voz y se refugiaba en el baño. Fue mi abuela Pilar la que me explicó lo que habían vivido y por ella me enteré de por qué el 26 de abril era un día de duelo en mi familia. No había muerto nadie cercano, pero había muerto una parte de la civilización.
He visto muchas veces el Gernika, nunca me he desmayado ni he tenido pesadillas, pero siempre he sentido el peso atroz de la barbarie, al recordar lo que me contaron, al ver el cuadro y al enterarme de cada guerra que, lamentablemente, sigue asolando el mundo.
Gracias por el comentario. Un abrazo.
Marlen
Me alegra la coincidencia, Marlen. Empatizo con tu historia familiar.
Besarkada handia.
Es un cuadro que tiene la gran fuerza de transmitir sentimientos que duelen, Carmen. Y el tema de Gaza nos hace reflexionar nuevamente sobre las guerras y todas las desgracias que acarrean. No me extraña que coincidiéramos en la elección.
Gracias por tu comentario y por tu empatía.
Besarkada hundi bat.
Hola, Marlen. Desde luego, el Gernika es impactante, más aún verlo frente a tus ojos. Lo has descrito tal como se debe sentir, e imagino que quienes han pasado por el horror de una guerra les tiene que revolver las entrañas el recuerdo de ella al verlo reflejado en los sufrientes del cuadro ttestifical.
Um abrazo, compañera.
La del comentario anterior es, soy, Isabel Caballero, o Tara.
¡Entendido!
Hola Isabel
Sí, es sumamente impactante y pareciera que esos rostros te gritaran todo su dolor sin que tus brazos puedan alcanzarlos para consolar tanto sufrimiento.
Muchas gracias por tu comentario, compañera. Un abrazo para ti también.
Marlen
Sí, si bien no me enfermé la única vez que lo ví en viaje de turista, no puedo dejar de recordarlo cuando de guerras y bombardeos se habla. Lo que habrá sido para esos sobrevivientes de la carretera! Conmovedor relato. Un abrazo. (por las dudas: soy Juana)
«El horror de la guerra nunca se silencia». Es cierto. Nunca. Por mucho tiempo que pase. Lo has contado de maravilla, Marlen, a través de los ojos de una niña y de un cuadro tremendamente simbólico. Un gran micro.
Hola Marta.
Sí, dura y duele por años, dejando secuelas incluso en quienes no la han vivido más que en la piel de sus familiares. Por mucho tiempo que pase y aunque no se haya hablado ni compartido, hay cosas que misteriosamente traspasan la realidad que creemos entender y afectan hasta el grito silencioso que no calla.
Muchísimas gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte
Marlen
Hola Juana
Sí, es un cuadro que tiene una gran fuerza de transmitir sentimientos que duelen. Y, para mí también está presente cada vez que se habla o que pienso en guerras y sus consecuencias (como en estos tiempos en los que Gaza nos tiene muy angustiados).
Mi abuelo nunca se recuperó de ese horrible momento.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Marlen
impresionante , tu relato llega al alma . felicidades
Hola Manuel
Es un cuadro que causa una emoción muy dolorosa, y en estos tiempos, en los que Gaza remueve mucho las emociones, todo lo que tiene que ver con Gernika, llega al alma.
Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo
Marlen
Hola Marlen, vaya, tu relato conmueve. Me encanta la conexión que has hecho de la abuela-el suceso-la nieta y el cuadro como detonante. Sin duda hay herencias así: cargas pesadas, tristeza que uno no entiende, patrones que se repiten en las familias. En este caso la nieta recibe en herencia el poder escuchar esas voces representadas en el cuadro. Me parece muy original y como te dije ya, toca fibras, emociona. Te felicito por esta elección y por tu relato. Abrazo fuerte.
Hola Ana
Te cuento que mi relato contiene una anécdota verdadera. Mi abuelo iba ese día con su hijo, mi tío Paco, en coche a la feria de Gernika desde Donostia y presenciaron el vuelo de los aviones de la Legión Cóndor que sobrevolaban la carretera en la que estaban, se acercaban y bombardeaban la villa. Pasaron los años. Mi abuelo nunca pudo contármelo, se le cortaba la voz y se refugiaba en el baño. Fue mi abuela Mª Pilar la que me explicó lo que habían vivido y por ella me enteré de por qué el 26 de abril era un día de duelo en mi familia. No había muerto nadie cercano, pero había muerto una parte de la civilización.
He visto muchas veces el Gernika, nunca me he desmayado ni he tenido pesadillas, pero siempre he sentido el peso atroz de la barbarie, al recordar lo que me contaron, al ver el cuadro y al enterarme de cada guerra que, lamentablemente, sigue asolando el mundo.
Cuando leí el tema del reto, no lo pensé ni un segundo. Tenía que ser el Gernika.
Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.
Marlen
Todavía cobra más significado con lo que me cuentas. Debió ser algo muy triste para tu familia. Creo que has hecho un muy buen homenaje. Abrazos. Ana.
Sí, fue algo que siempre se recordó como el símbolo del horror de la guerra.
Y me siento feliz por haber podido hacer este pequeño recuerdo.
Gracias por tus palabras. Abrazo fuerte.
Marlen
Habéis coincidido dos participaciones con el Guernica. No es de extrañar ya que es una obra que además de impresionar, invita a reflexionar sobre una época complicada. Me encantó. Un abrazo
Sí Nuria, hemos coincidido con Carmen Ferro en la elección del Guernica. Era muy probable que fuera elegido, es un cuadro que tiene tanta fuerza y dolor que siempre impacta a quien lo ve. Yo lo tuve claro en cuanto vi el tema del reto.
Un abrazo.
Esta obra de Picasso es una de mis favoritas, de hecho tengo una lámina en el salón de mi casa. Cuesta meterse en el cuadro,,,Demasiado horror rellejado. Recuerdo que mi hijo de pequeño un día lo miró y me dijo: ¡Mamá ¿qué hacen todos esos ahí con la luz encendida?’ ¡Cuánta inocencia! Una abrazo!
Hola pensadora
El «Guernica» no es una de mis obras de arte favoritas, pero es la que no me permite olvidar, la que permanece en mí, diciéndome que nunca olvide el horror, que tenga presente el grito de «¡Nunca más!».
En la inocencia de los niños, solemos encontrar pensamientos sabios: la luz encendida es el recuerdo permanente de que no nos olvidemos nunca de lo que pasó.
Saludos y gracias por comentar.
Marlen
Hola Marlen, el cuadro elegido me encanta. Tu historia es conmovedora y destila el dolor y la barbarie de la guerra. Duele por lo que fue y duele por lo que es ahora que el mundo está tan convulso. Y la reflexión me lleva a recordar a Ucrania y a Gaza. ¿ cómo hubiera pintado Picasso hoy esta tierra olvidada?. Un abrazo!
Hola lady_p
Aunque hayan pasado los años, aunque sigan pasando más y más, duele por lo que pasó, pero duele más porque no hemos aprendido, porque las guerras siguen asolando, matando y devastando el planeta. Ucrania, Gaza, y otras con menos cobertura, el hombre sigue exterminando a su semejante. ¿Algún día aprenderemos?
Probablemente, Picasso pintaría el genocidio de Gaza de una forma similar. Los gritos de las madres con sus hijos muertos en brazos, los alaridos de dolor, los animales y la naturaleza entera clamaría al cielo y una luz que todo lo alumbra nos diría nuevamente ¡No olvidéis!
Un abrazo. Gracias por tu comentario.
Marlen
El cuadro encierra mucha fuerza y dolor lo mismo que describes en tu micro . Muy buena la conexión entre la abuela y la nieta ante la barbaridad que se percibe en una guerra tal y como lo pinto Picasso.
Un abrazo Marlen
Hola Puri
Me alegra que te haya gustado el relato y la historia. Gracias por tu comentario.
Un abrazo fuerte.
Marlen
Hola Marlen. En tu escrito capturas el impacto devastador del Guernica de Picasso en Antoinette, una joven en una excursión al Museo Reina Sofía; con una prosa poética y cargada de intensidad, describes cómo la inmensa obra –blancos, negros, grises, sin colores– atrapa a la protagonista con el “relinchó del caballo herido”, el “alarido detenido” de la madre con su hijo muerto y el “grito mudo” de la mujer huyendo de las llamas, bajo la mirada impasible de un “ojo de dios”.
La narración transmite la rabia y la tristeza de Antoinette, cuyo encuentro con el cuadro la lleva al colapso, necesitando primeros auxilios y enfrentándose a pesadillas persistentes. El giro llega con la visita de su abuela Pilar, quien revela su propia experiencia del bombardeo de Gernika, conectando el trauma de la nieta con una “triste herencia” familiar de escuchar los llantos de la guerra. Los detalles –el silencio ensordecedor, la respiración entrecortada, la guerra innombrada– crean una atmósfera de dolor intergeneracional. Te felicito por tu capacidad de entrelazar arte y memoria histórica, la intensidad emocional y la reflexión sobre el trauma que perdura, haciéndonos reconocer que el horror de la guerra, como el Guernica, nunca se silencia, resonando en quienes lo contemplan y en quienes lo vivieron.
Un abrazo
Hola Marcos
Has captado perfectamente el relato sobre el «Guernica» de Picasso.
Los traspasos intergeneracionales sobre traumas de situaciones vividas son temas interesantes para estudiarlos y reflexionar sobre ellos. En este caso, fue la abuela Pilar de la niña Antoinette quien explica un suceso del cual se ha hablado poco en la familia.
Me encanta tratar de este tipo de relaciones, creo que enriquecen a ambas generaciones.
Gracias por tu comentario. Un abrazo para ti también.
Marlen
Si, es una idea inquietante, el de poder «sentir» el horror y dolor que generaron eventos terribles en el pasado. A veces puede ser imperceptible digamos ir por una calle de berlin o londres y sentir los borbamdeos, quizas la memoria del mundo se va olvidando, pero ya sentir lo vivido por una persona que es ascendiente nuestro como padres y abuelos puede ser angustiante. recordar una guerra vivida por una abuela demuestra una conexion psiquica bastante fuerte.
Hola Jose
Sí, la memoria del mundo se va perdiendo y así repite una y cien veces los mismos errores/»horrores». Pero hay seres que no se cierran a recibir conexiones y lo hacen con naturalidad. Aunque, desde luego, hay que estar preparado y tener una mente abierta. De lo contrario, sufrir un episodio como el de Antoinette debe ser una angustia terrible. Por suerte, estaba ahí la abuela Pilar para explicar lo que le sucedía. Las relaciones inter-generacionales son algo apasionante.
Gracias por tu comentario. Un saludo.
Marlen
Hola Marlen,
Sin duda una pintura que ha pasado a la historia del arte, porque sabe llegar a cualquier observador que quiera detenerse a mirarla. Y es que trata uno de los grandes temas universales de la humanidad, comprensible para todos, sin utilizara ni una sola palabra! Esa es la grandeza del arte, lo que puede llegar a transmitir! Un abrazote!
Hola Marifelita
Es cierto, es una pintura que genera sensaciones muy fuertes a quienes se acercan a ella, con espíritu inquieto y el miedo atávico a la violencia más terrible, como es una guerra. Las obras de arte como esta no necesitan palabras para transmitirnos lo que el artista ha querido plasmar. Su impacto nos conmueve y nos hace reflexionar sobre lo poco que hemos aprendido a lo largo de los años.
Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte a ti también.
Marlen
¡Qué fuerte, tía! Ese cuadro de nuestro Pablito, uf… es que da un yuyu de flipar. Es que te enseña unos horrores que, como dices, hasta se heredan.
Gracias por tu comentario, Lucía.
Me alegro que te haya gustado. Un saludo.
Conmovedor y precioso relato. Los sufrimientos de los abuelos, aunque no se hayan padecido, ni siquiera conocido, parece que dejan una impronta que sensibiliza de una forma especial.
Un abrazo.
Hola Rosa
Tienes razón, hay una conexión muy especial entre abuelos y nietos. Las sensibilidades inter-generacionales están a flor de piel y surgen en cualquier momento.
Gracias por tu comentario. Un abrazo para ti también.
Marlen
El Guernica grita contra la barbarie de la guerra; nos muestra cómo ese mismo grito se instala en el alma de quien ha vivido el dolor extremo. Es como si hubieras tomado el lienzo universal de Picasso y nos hubieras permitido escuchar el eco que deja en cada ser humano marcado por la pérdida. Tu texto, al igual el Guernica, nos deja claro que el horror de la guerra nunca se silencia. Solo queda aprender a escuchar su grito para que no se repita. Abrazos virtuales desde Venezuela
Hola Raquel
Tus palabras son inspiradoras. ¡Ojalá mucha gente se acercara a esa magnífica obra pictórica con nuestros ojos! Creo que habría más gente desesperada por parar las guerras actuales y por evitar nuevos desastres. Tal vez si algunos gobernantes… ¡qué tontería, eso sólo puede pasar si tienes sensibilidad y empatía. Y no todos logran olvidar por un momento el rédito que le pueden sacar a la maldita guerra!
Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.
Marlen
Hola Marlen, me has recordado a las sirenas de la guerra y a esa que no se dice y que acaba por explotar desde dentro. Yo también tengo un relato en el Blog inspirado sobre el día en que cayeron las bombas sobre Guernika. Bien contado y muy potente. Muxus.
Hola Ainhoa
Pásame el link para leer tu relato.
Gracias por tu comentario. Me alegro que te haya llegado la intención. Muxu haundi bat.
Marlen
Es un cuadro que impacta solamente con verlo, aunque el que lo vea no tenga ni idea que es lo que representa. Cuando conoces la historia de Guernica es cuando sientes el horror en esencia, el horror de cada guerra abierta en cualquier parte de este mundo de fratricidas.
Que sirvan estas obras para no repetir historias como esta.
Un abrazo.
Es cierto, es una obra que tiene una fuerza impresionante y aunque no conozcas los hechos reales que representa, se convierte en símbolo de la maldita guerra, la destrucción, el dolor, el grito de angustia… Y de eso, lamentablemente, estamos hablando bastante últimamente.
Hablas de un mundo de fratricidas ¡qué razón tienes! ¿Te imaginas qué maravilloso que sería si una obra de arte sirviera para evitar otra guerra? Pero parece que la humanidad no aprende de lo vivido y sufrido.
Gracias por tu comentario. Un abrazo
Marlen