La Inteligencia Artificial irrumpe en nuestras vidas y produce efectos inesperados. ChatGPT, la inteligencia artificial conversacional, y generadores de imágenes como Imagen, Dall-e o Midjourney, cuyas producciones ahora inundan las redes, tienen en común interrumpir nuestra relación con la realidad. ChatGPT funciona a base de estadísticas (hemos hablado de esto en:
https://trujaman.net/2023/03/26/la-inteligencia-artificial-ya-esta-aqui/
y en https://trujaman.net/2023/03/27/el-discurso/ ).
Al programa no le importa la diferencia entre verdadero y falso, entre real y ficción. En cuanto a los generadores de imágenes, permitirán, como hemos visto recientemente, producir una foto casi perfecta del Papa Francisco vestido con una blanca chaqueta acolchada o de Emmanuel Macron luchando con la policía en una manifestación.
Aquí estamos, inmersos en un estado de perplejidad constante ante lo que se nos presenta para ver y leer, estado en el que tendremos que aprender a vivir sin angustia porque es muy probable que se prolongue. El primer instinto es revisar y contrastar todo. Es un buen reflejo y sin duda nos será cada vez más útil en el futuro. Pero no sueñes, no lo podremos hacer a cada instante, porque es agotador, y no siempre posible. Así que, para el resto del tiempo, será necesario adoptar una postura distinta a la sospecha, y encontrar una actitud más amable para acoger la producción de estas máquinas, más que el lamento de una realidad perdida. Y en eso, la literatura podría servirnos.
A mediados del siglo XX nos llegó desde Latinoamérica una corriente cuyo representante más conocido es el escritor colombiano Gabriel García Márquez (autor en particular de “Cien años de soledad” y premio Nobel de Literatura en 1982) y que se denomina «realismo mágico«, un tipo de narrativa basada en la observación de la realidad, en la cual lo extraño y lo peculiar se presenta como algo cotidiano. Para el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri quien acuñó el nombre de realismo mágico, no es una sustitución de la realidad por un mundo alterno, sino que normaliza las peculiaridades.
Su distintivo, como lo indica el mismo nombre, es demostrar una tremenda precisión en la descripción de la realidad, a través de una abundancia de detalles y un vasto vocabulario, que plasma admirablemente bien la naturaleza, los objetos, las personas o los sentimientos. Sabiendo que muy a menudo, estos escritores tienen un conocimiento de primera mano de las historias locales y de las luchas políticas que las atravesaban, se preocuparon de ubicar sus ficciones en contextos también muy específicos.
Sin embargo, y esta es la parte «mágica» de este «realismo», no es raro en estas obras que un animal empiece a hablar, que un personaje viva doscientos años o que el plomo se convierta en oro. Incluso es completamente normal. Nadie se ofende por esto en la novela, y el lector está encantado. “Aquí lo insólito es cotidiano”, dice Alejo Carpentier y no tiene por qué ser ni bello ni amable.
Al introducir hechos sobrenaturales o fantásticos en la historia, el narrador no los presenta como rarezas y tampoco lo hacen los personajes, ya que son elementos que no generan dudas, que en realidad, no requieren explicación. Otra cualidad del realismo mágico literario es el enfoque metafísico del tiempo. Podemos encontrar saltos indefinidos en el tiempo, un tiempo estático, un tiempo que se repite una y otra vez o un tiempo que se detiene para algunas cuestiones pero que sigue avanzando para los personajes.
Los conquistadores que llegaron a América, maravillados por lo visto, se encontraron con un problema que iban a confrontar los escritores de Latinoamérica, muchos siglos más tarde. Es la búsqueda del vocabulario para traducir aquello. Hay algo hermosamente dramático, casi trágico, en una frase que Hernán Cortés escribe en sus “Cartas de Relación” dirigidas a Carlos V: “Por no saber poner los nombres a estas cosas, no los expreso” y dice de la cultura indígena: “No hay lengua humana que sepa explicar las grandezas y particularidades de ella”. Por lo tanto, para interpretar este nuevo mundo, hacía falta un vocabulario nuevo, pero además (porque sin el uno no existe lo otro), una óptica nueva.
¿Y no es esto también lo que nos está pasando en este momento?
Tendríamos que prescribirnos con urgencia la lectura de Alejo Carpentier, Arturo Uslar Pietri, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Isabel Allende, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Laura Esquivel y sus colegas. Nos pondría en un estado muy favorable para dar la bienvenida a la AI. Estaríamos dispuestos a aceptar que producen un texto real, que es a la vez verdadero y falso, una realidad donde la posible presencia de lo falso no anula la verdad. E incluso, lo disfrutaríamos. Una nueva óptica para interpretar este nuevo mundo.








Hola, excelente artículo realmente vivimos un realismo mágico hace mucho tiempo en Latinoamérica, en Venezuela nosotros somos testigos de ello, y puedo dar fe de que la vida es un lienzo en el que cada uno traza sus propias matices, es nuestra cotidianidad, ver cosas inverosímiles para algunos, y para nosotros algo totalmente normal. Así es el realismo mágico que está inundando la IA . Definitivamente, me ha gustado mucho leer este análisis tan acertado. Abrazos virtuales desde Venezuela.
Hola Raquel.
Sí es cierto, hace tiempo que en Latinoamérica se vive el «realismo mágico» con total naturalidad. Y desde luego, estoy de acuerdo contigo en que la vida es un lienzo en el que cada uno traza sus propios matices. Ahora, en tiempos en que muchos se apresuran a meter el miedo en el cuerpo por la llegada de la Inteligencia Artificial, tendríamos que parar un momento a pensar en todas las reacciones de terror que han provocado cada uno de los nuevos descubrimientos e inventos de la humanidad. ¿No será que ese miedo que intentan infundirnos viene muy bien para tapar otras realidades? Aceptemos lo nuevo y aprendamos la mejor forma de sacarle provecho, sin miedo. Enseñando a las nuevas generaciones la mejor forma de utilizar las nuevas tecnologías.
Gracias por tu comentario, Raquel.
Abrazos virtuales desde Euskal Herria, de Marlen.
Totalmente de acuerdo, creo que nosotros somos responsables de lo que se descubre con nuestra Inteligencia Natural (IN) entonces, no comprendo porque tanto miedo, y prejuicio, si toda las épocas se han hecho varios descubrimientos, más terrorífico es la guerra, las exclusiones sociales, el poder territorial, entre otras cosas. Abrazos
Gracias Marlen, lo que parece terrible respecto al la A.I. es que en su propio comportamiento opte por acomodar sus definiciones al mediocre criterio de la mayoría de búsquedas. Y luego se acepten como respuestas correctas. Un abrazo.
Hola Carlos.
Es una máquina y sigue un criterio estipulado. Si detrás hubiera un ejército de chinos contestando, no sería muy diferente. Y que me perdonen los chinos. Lo importante es que seamos conscientes de lo que estamos recibiendo y que eduquemos a las nuevas generaciones para que no tomen sus respuestas como palabra santa. Eso es lo importante ¡¡Educación, no miedo!!
Pero además, casi todas las «definiciones» que recibimos de los medios son manipuladas y no la estricta verdad. ¿O no están manipuladas las tertulias televisivas, los noticieros, los periódicos, los discursos políticos, los influencers, el sermón del cura…? Y podría seguir y seguir…
Un abrazo, Carlos.