Nere txokoarekin ibilbideak: Tolosa

“Nere txokoaren ibilbideak” es el nombre que he puesto a un grupo de entradas en mi blog. En euskera, la lengua de mis mayores. Significa “Rutas de mi rincón” y en él te llevo de la mano por hermosos lugares que amo y recorro contigo los paisajes de mi txoko, de mi lugar en este maravilloso universo. Puedes entrar a ellas, desde la parte inferior de la Página de inicio.

Hoy te invito a acercarnos a Tolosa, la antigua capital de la provincia de Gipuzkoa (lo fue desde 1844 hasta 1854). Esta antigua villa fue un punto estratégico en la ruta entre el Reino de Navarra, el Reino de Castilla y Francia. De hecho, se encontraba en una de las rutas mercantes más importantes del momento, la ruta que unía Navarra con los puertos del Cantábrico. Tolosa fue durante siglos, el gran peaje del norte. Y, aún hoy, cuatro vías en conjunto: la Autopista Navarra-Guipúzcoa A-15, la Autovía de Leizarán A-15, la Ronda de Pamplona Oeste A-15, asociadas a la Autopista de Navarra AP-15, conforman un eje norte-sur que unen la ciudad de San Sebastián (y, por lo tanto Francia y el resto de Europa), con Madrid (y, por lo tanto, el resto de España).

Pero empecemos ya nuestro viaje. La villa se amolda a las orillas del río Oria. El casco histórico, de carácter medieval, alberga la mayoría de sus atractivos. Tiene varios enclaves monumentales que iremos visitando.

La iglesia de Santa María reemplazó a otra iglesia más pequeña que ardió en el incendio de 1503 que arrasó totalmente la villa. Se necesitaron más de 200 años para construirla. Combina varios estilos diferentes: renacimiento vasco, barroco y neoclásico. En su interior guarda la portada románica de la ermita de San Esteban, traída desde su lugar de origen, y también la escultura de San Juan Bautista, patrón de Tolosa.

El Palacio de la Diputación, de estilo barroco, fue antigua sede de la Diputación foral de Gipuzkoa, está ubicado junto a la Puerta de Castilla y acoge la Casa de Cultura Labaien. Y, un dato curioso, fue construido siguiendo el trazado de las antiguas murallas.

En cuanto al Palacio del Ayuntamiento, Es de estilo barroco y tiene un pórtico. La fachada es de ladrillo y el balcón de hierro forjado. Tras el incendio de 1503, se construyó la Casa Consistorial y la Plaza Zaharra (Plaza Vieja) donde se halla.

La Sociedad Casino de Tolosa comienza su andadura en 1885, en el último piso de la Casa Consistorial y en 1903 compraron el Palacio Idiaquez situado enfrente del Ayuntamiento, en la Plaza Vieja, punto neurálgico de Tolosa en aquella época. El tolosarra Alonso Idiaquez fue secretario personal del emperador Carlos V e intervino en las negociaciones del matrimonio entre el futuro rey Felipe II con María de Portugal, que lograron la paz entre Francia y España. Su escudo aún luce con orgullo en su fachada.

La Plaza Berria (Plaza Nueva) fue construida en el siglo XVIII en el interior del casco histórico. Tomó el relevo de la Plaza Zaharra como lugar de espectáculos. A partir de 1703 se celebraban las corridas de toros y desde 1845 los partidos de pelota, las exhibiciones de deporte rural y las fiestas de carnaval hasta la construcción de la plaza de toros. Era aquí donde se encontraba la Casa Consistorial. En la actualidad, el edificio alberga la haurreskola (la guardería pública).

Y aún nos falta por caminar hasta otra plaza. Nos encontramos en el primer ensanche de Tolosa: la Plaza Euskal Herria. Se trata de una plaza porticada neoclásica del siglo XIX, que destaca por su amplitud y simetría, cada uno de sus lados mide 50 metros. Cada lunes se celebraba aquí la feria del ganado y mi tío Juan ayudaba a aparcar las furgonetas de las caseras, que habían abandonado los burros que usaban para traer la leche a la villa. También se celebraban corridas de toros y aún se recuerda la que realizó Frascuelo, toreando 2 toros a la vez. Hoy en día se ubican los puestos del mercado de los sábados.

El primer edificio que se construyó en esta plaza, es el Palacio de Justicia, cuya arquitectura se diferencia del resto. Encima del reloj aún se conserva la balanza, símbolo de la jurisprudencia. También es el motivo por el cual la población local sigue llamándola Plaza Justicia. El palacio también fue cárcel, tanto en el siglo XIX, como durante la Guerra Civil.

Si traspasar las puertas de este edificio era antes motivo de encierro y melancolía, ahora nos traslada al colorido, alegre y mágico mundo de las marionetas. Desde que se remodelara el edificio en 2009, es sede del TOPIC, el Centro Internacional y Museo del Títere de Tolosa. Tiene un museo con figuras de todo el mundo, un centro documental, una residencia, aulas y hasta un teatro dedicado a este arte, algo único en Europa. Es una herencia lógica de su tradicional festival de esta disciplina artística. Merece la pena la visita.

También es recomendable recorrer los soportales de la plaza y contemplar las pinturas de los techos, que son obra de reconocidos artistas locales. Además, alrededor de la plaza se forma un gran ambiente. Durante las fiestas es una de las plazas que alberga momentos clave. La más destacable, durante el Día de San Juan, cuando todas las compañías de escopeteros se reúnen para realizar salvas conjuntamente. Justo antes, los gigantes bailan en la mitad de la plaza, mientras que los cabezudos lo hacen en los balcones del Palacio de Justicia. Una bella estampa, sin duda.

Tolosa contaba con 5 puertas de entrada a su núcleo urbano amurallado. Una de ellas era la Puerta de Castilla. La puerta que encontramos en la actualidad no es la original de la Edad Media, ya que le fueron añadidos varios elementos en el siglo XVII. Ven, vamos a traspasar el límite imaginario entre la Tolosa amurallada y la Tolosa extramuros.

Espera que te quiero mostrar aquí cerca la Iglesia de San Frantzisko. Fue construida en 1587 a las afueras de las murallas, en el camino de Castilla. Su exterior austero pero imponente, guarda un bellísimo retablo renacentista. Está ubicada junto al edificio que alberga el Archivo General de Gipuzkoa. Desde el siglo XVI el archivo se guardaba en la iglesia parroquial, pero a principios del siglo XX se decidió construir un edificio cuyas funciones son la recogida, conservación y difusión del patrimonio documental de valor permanente de titularidad del Territorio de Gipuzkoa.

¡Vale, vale, no te quejes! ya dejamos de ver edificios. En la Alde Zaharra (Parte Vieja) se pasea por la Kale Nagusia(calle Mayor) y las callejas adyacentes, donde se descubren rincones encantadores. El comercio de Tolosa te enamorará, moda, dulces, gastronomía, tiendas de siempre. ¡Mira si aquí están mis primos Magda y Pedro! ¿comemos unos pintxos? Pido unas sagardoas (sidras).

La gastronomía en Tolosa, como en toda Euskal Herria, es una de las señas de identidad de la cultura vasca. Se vive intensamente no sólo en los restaurantes sino en las Sociedades gastronómicas.

Alubias de Tolosa con sus sacramentos

En cuanto a productos autóctonos, destacan las alubias de Tolosa que son de color morado casi negro, con una forma ovalada y con el interior blanco. Es de piel fina, mantecosa y con un sabor excelente. Cultivada de forma tradicional y artesanal en los caseríos, su calidad ha sobrepasado el territorio vasco del que procede. Normalmente son acompañadas con los “sacramentos”: morcilla de verdura, carne de cerdo (chorizo, costilla, tocino…), berza cocida y las famosas piparras o guindillas de Ibarra, que son alargadas, puntiagudas y tienen un sabor suave. Tradicionalmente las alubias se presentan en la propia cazuela y los sacramentos se elaboran y se presentan por separado para preservar su sabor.

Todos los sábados se celebra un animado mercado con gran afluencia de público tanto local como de otros pueblos. Es un mercado que se viene celebrando desde hace siglos y está considerado junto con el de Ordizia como de los más típicos del País Vasco.

Euskal Herria Plaza

Ocupa tres recintos diferentes: La Plaza Euskal Herria, que ya hemos visto, donde se venden productos textiles, el Tinglado, un edificio abierto con arcadas, situado junto al Puente Viejo y sobre aguas del río Oria, donde tienen cabida los productos autóctonos de temporada y la Plaza de la Verdura, uno de los rincones más encantadores y con más vida y color, donde se venden las plantas y las flores.

Plaza de la verdura

Ni que decir tiene que la estrella del mercado es la zona del Tinglado donde los baserritarras exponen sus productos. Por aquí empiezan a desfilar los primeros productos de cada temporada: las setas, las manzanas, los tomates, nueces, castañas, los quesos de ovejas latxa, las piparras y por supuesto la alubia de Tolosa que es la gran estrella de la comarca.

Y si te apetece algo dulce, Tolosa ha sido siempre la capital del dulce. Las tejas y cigarrillos son dulces hechos a mano con harina y almendras. Los Xaxu-s son dulces hechos con almendras, yemas de huevo y mazapán. Y las bombas de Eceiza, de la Pastelería Eceiza, de la calle Rondilla, la de toda la vida, cien años casi (el año próximo 2024 los cumplen) son especiales. Las Gorrotxas son unos deliciosos pastelitos de yema y almendra con forma de «macarron» francés. Su creador: Rafa Gorrotxategi, hijo y nieto de pasteleros y chocolateros, que ha ido creando turrones y chocolates artesanos, ha revolucionado la pastelería, ha cambiado el sabor de la Navidad y ha llevado en su pastelería de Plaza Zaharra, el chocolate al museo, donde se muestra el trabajo del artesano confitero.

Desde luego, Tolosa ha sido siempre un próspero enclave gracias a sus ferias y mercados, pero también destaca como gran foco de la cultura vasca. Uno de los concursos corales más importantes del mundo, el “Certamen Coral Internacional” tiene lugar en Tolosa desde 1969, siempre alrededor del primero de noviembre. A lo largo de su historia ha reunido a 1200 coros de todo el mundo y es una cita ineludible para muchos.

Certamen coral de Tolosa

Y todavía no hemos hablado de sus fiestas patronales y de sus famosos carnavales, que son sólo una pequeña representación de su agenda cultural. Si quieres disfrutar en carnavales, tienes que vivirlo aquí. Al lanzar el txupinazo de los Inauteriak, comienzan seis días en los que sólo tendrán cabida el buen humor, el ingenio y la parodia. Pero para eso, ya vendremos el próximo febrero. ¡Prometido!

Carnavales de Tolosa

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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