Cuando pienso en un color: Rojo

El mes pasado, el color azul irrumpió en el blog, haciéndose notar en dos entradas que nos acompañaron a descubrir experimentos, días especiales, los azules de mi vida, pinturas, músicas y películas.

Pero ya os aclaré que, a pesar de que el azul es el color que más me gusta en casi toda su gama, no me quedaría sólo con él en mi aventura de pasear por los colores. Así que ¡a prepararse! que hoy seguimos con otro de los colores primarios. Aquí llega el poderoso rojo con todas sus tonalidades.

Cuando miro esta foto de los tomates que suelo plantar en mi balcón, siento el color rojo como apetecible, porque lo asocio con el placer de masticar el sabor fresco y sabroso de un tomate natural. Solemos asociar los colores a los objetos o sensaciones que han marcado nuestra vida. 

Y para mí, “los rojos” tiene un sentido especial. Nací en una familia de rojos, de rojos republicanos. Y ese hecho marcó la vida de todos los integrantes de la familia, incluidos aquellos que aún no habíamos nacido en los años de la Guerra Civil Española.

Los “rojos” era la forma en la que los miembros del bando nacionalista llamaban de forma peyorativa a los miembros del bando republicano. El bando republicano era el conformado por una unión de los partidos de izquierdas: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas, a los que se agregaban los nacionalistas.

Y, si bien lo de “rojos” fue un término asignado por la prensa y propaganda favorable al bando sublevado, y no aparecía en la prensa de la izquierda, su uso no molestaba a los designados como tales. Porque rojos no eran sólo los republicanos españoles. Rojo, en política, se suele utilizar para simbolizar los movimientos e ideologías revolucionarios o izquierdistas.

En la antigua Roma, los libertos (esclavos que alcanzaban la libertad), portaban un gorro que habitualmente era de color rojo: el pileus, que los distinguía como hombres libres. Pero hay quien asegura que no es hasta la Revolución Francesa que el color rojo, a través de la misma prenda, se convierte en un símbolo de libertad, igualdad y democracia.

Son las luchas del pueblo (sangre roja) contra la monarquía de Luis XVI (sangre azul). Un momento histórico para el gorro rojo que entonces se denominaba “frigio” y pasó en el siglo XIX a consagrarse como símbolo internacional de la libertad.

Con razón el rojo ha sido el color que adoptaron los partidos de izquierda, tanto comunistas como socialistas. Símbolo de revolución, de lucha obrera, de democracia, de oposición a la monarquía y a los privilegios de estrato social: el “Ejército Rojo” ruso, la “bandera roja” del movimiento obrero.

En el caso de España, ser “rojo” ha estado históricamente asociado con la defensa de los derechos laborales, la igualdad social y la justicia redistributiva.

Y con razón fue el color con el que los partidos de derecha optaron por designar el período de “temor rojo” por el miedo al surgimiento del comunismo en Estados Unidos y el “terror Rojo” que dio nombre a períodos históricos caracterizados por la violencia ejercida por gobiernos o movimientos revolucionarios: en la Rusia Soviética previa a la formación de la Unión Soviética donde existió una campaña de arrestos y ejecuciones masivas conducida por las fuerzas bolcheviques inmediatamente después de la Revolución de Octubre, entre 1918 y 1922, el “terror rojo” de la campaña llevada a cabo por la Guardia Roja china entre 1966 y 1967, la campaña de represión llamada “terror rojo” llevada a cabo por el Derg, la junta militar comunista que gobernó Etiopía desde la Revolución etíope de 1974 hasta la formación de la República Democrática Popular de Etiopía en 1987…

Términos que despiertan viejos odios y pasiones ocultas, términos que renacen de las cenizas en tiempos presentes. Pero dejemos un poco la política y hablemos del color rojo. ¿A qué te hace acordar? A sangre, a maquillaje, a una piruleta, a las señales de tráfico: Stop, No pasar, Peligro…?

¡Claro! Pero seguro que también al camino del arte. El uso del rojo en el arte es tan antiguo como el arte mismo. En tiempos prehistóricos, los artistas usaban ocre rojo, un pigmento natural, para crear pinturas rupestres vívidas. Estos primeros artistas ya estaban aprovechando el poder del rojo para dar vida a sus obras.

Durante la Edad Media, el rojo simbolizaba el amor divino de Dios y el martirio de los santos. El uso del rojo en esta época iba más allá de su atractivo estético, era una forma de narración visual que transmitía ideales religiosos.

En el arte moderno y contemporáneo, el papel asignado al rojo se ha vuelto más versátil y subjetivo. Desde los cuadrados rojos de Kazimir Malevich hasta los lienzos rojos monocromáticos de Mark Rothko, el color rojo sigue desempeñando un papel central en la innovación y exploración artística.

Es que estudios científicos han demostrado que el rojo puede aumentar la excitación y la atención. El rojo a menudo indica peligro o urgencia en el mundo natural, lo que nos hace estar más alerta y atentos.

Pero más allá de ser un color poderoso por su capacidad para llamar la atención y evocar emociones fuertes, es un color que puede despertar una amplia gama de emociones: el amor y la pasión (probablemente debido a su conexión con el corazón y la sangre, símbolo de la vida y la vitalidad) contrapuestos a sentimientos de ira o peligro.

El impacto emocional del rojo puede ser usado con variedad de intensidades y tonos, pero hay que tener en cuenta el significado cultural, que varía de las culturas occidentales, que como hemos dicho se asocia con el amor, la lujuria y el peligro, mientras que en las culturas orientales se considera un símbolo de prosperidad y buena suerte. 

Si hablamos de moda, desde el glamouroso mundo de la alta costura, hasta el estilo urbano de la calle, el color rojo siempre ha sido una elección audaz, que irradia pasión, energía y fuerza. No sólo atrae la atención, sino que también puede ser una poderosa declaración de confianza.

Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, y más recientemente, Lady Gaga, son algunas de las muchas celebridades que han hecho del rojo su declaración de estilo. En los años 50, el icónico vestido rojo de Marilyn en «Los Caballeros Las Prefieren Rubias», en los 60, el abrigo rojo de Audrey Hepburn en «Desayuno con Diamantes»y el impresionante vestido rojo de Julia Roberts en «Pretty Woman», que simboliza su transformación, son ejemplos brillantes de cómo el color rojo en la moda puede transformar una prenda ordinaria en una declaración audaz y atractiva.

Y si hablamos de cine y España, hablemos de Pedro Almodóvar. Él ha dicho: ”Si una mujer sale a la calle de noche debes vestirla de rojo. Kim Basinger en “Cita a ciegas” de Blake Edwards, no se quita el mismo traje rojo de dos piezas, para hacer mil locuras con Bruce Willis. Acababa de verla cuando hice “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, donde había mucha noche y una mujer de un lado a otro buscando a su hombre, Carmen Maura, para la que copiamos el dos piezas de Kim Basinger. La novia vestía de rojo en “Matador”, en “Julieta” Emma Suarez empieza vestida de rojo, el inicio de la película es un primer plano de lo que sería su corazón herido cubierto por un vestido rojo. Marisa Paredes luce un traje rojo de Armani, con gran sombrero, en el principio de “Tacones Lejanos,” y es el color favorito de su personaje en “Todo sobre mi madre””.

Por último, no podemos olvidar el importantísimo lugar que ocupa el rojo en la publicidad. Cuando se usa estratégicamente, el color rojo puede ser una herramienta poderosa para el marketing. No se trata sólo de poner un color brillante en un producto o anuncio. Se trata de comprender a su audiencia, el mensaje que desea transmitir y cómo el rojo puede incitar a la acción. Es un color para lograr llamar la atención, cambiar el comportamiento del consumidor y conseguir una fuerte fidelización.

¿No me digas que, si ves esto, no sabes de qué se trata? Pues sí, es una lata de Coca Cola. Y lo sabes aunque no leas su nombre, aunque no te guste, aunque no la tomes.

Nada captura la atención como el color rojo. Cuando ves un semáforo, una señal de stop, o el logotipo de tu marca favorita, el rojo siempre destaca. ¿Te he convencido? ¿Te vas a comprar ese vestido rojo que te vuelve loca?

Un detalle de último momento. El año pasado, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas eligió para la entrada al teatro donde se realiza la celebración de los premios Óscar, una alfombra de color champagne que pretendía inspirar calma. Las críticas les llegaron de todos los rincones del planeta. Así que este año, el 10 de marzo, recuperando una costumbre vigente desde hace 60 años, las estrellas volvieron a desfilar por la glamourosa “alfombra roja”. Es que, si no lo haces por lo menos una vez en la vida, ¡no eres nadie!

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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