¡Buscar refugio no es un crimen!

El éxodo ucraniano —el más rápido de la historia— ha hecho que los países europeos acojan a millones de personas. Es el gran movimiento de población del último año. Pero su protagonismo único es injusto si se echa la vista atrás y se analiza la tendencia de la última década: más guerra, menos paz y cada vez más personas en busca de refugio. Es la década del destierro. 

Hoy es el Día Mundial del Refugiado. Es el día, paradójicamente, en el que lo más adecuado es hablar de la falta de refugio. Es tiempo de recordar que en el último año, más de 100 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares, 31 millones de ellas clasificadas como refugiadas.

Algunos de los países más ricos del mundo están abandonando sus obligaciones legales internacionales y sus viejos compromisos por proteger a los refugiados y solicitantes de asilo.

Muchos gobiernos criminalizan la migración, convirtiendo a los refugiados en chivos expiatorios y cerrando sus países, sus fronteras, a los solicitantes de asilo.

Las personas que buscan seguridad, que buscan salvar su vida y las de sus seres queridos son tratadas como criminales, al igual que las personas y organizaciones que brindan ayuda humanitaria para salvar sus vidas.

Las cifras angustian. Y este mensaje nos ayuda a gritar lo que no debería ser callado:

¡Buscar refugio no es un crimen!

Nada, ni un muro, ni un océano, detendrá a las personas que simplemente intentan sobrevivir.

Necesitan nuestra ayuda, la ayuda de todos.

Conocer, concienciar, reflexionar y compartir es el primer paso para cambiar las cosas. 

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

8 comentarios sobre “¡Buscar refugio no es un crimen!

  1. Buenos días, Marlen.
    Como supongo que adivinarás, este es un tema que me cabrea hasta el punto de buscar la catana que, afortunadamente, nunca compré.
    Que haya gente que «no quiera» comprender este grandísimo problema, ni siquiera habiéndolo padecido en sus antepasados, dice mucho de nuestro mundo.
    Acabo de leer en otro lado que encima muchos, ya lo sabíamos, categorizan a los refugiados de primera, segunda, tercera… categoría. ¿Cómo era aquel refrán que decía: Mientras ande yo caliente…?
    No sé si será por la edad, por los puñeteros medios que solo muestran negatividad, por los comentarios que escucho a diario por la calle, por el mal ejemplo que dan los que deberían de ejemplarizar… Pero me avergüenzo de la Humanidad. Me encantaría convertirme en un animal, pero de los de verdad. Bueno, en uno que también sepa leer.
    Lo siento. Es lunes, pos-votacional. He dormido mal y estoy cansado, y en la poca mañana que llevo he leído demasiadas barbaridades. Tal vez sea por eso mi pesimismo.
    Mañana será otro día.
    Un abrazo.

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  2. Buenos días Jose.
    Comparto cabreo, comparto rabia, comparto vergüenza por esta realidad que nos invade. Cuando esta mañana me amargaban las noticias post-elecciones, las imágenes de la Eurocopa de la vergüenza, las declaraciones inglesas sobre vacaciones pagas en Ruanda, la falta de talla intelectual, el cierre de filas en torno a la razón de las guerras como paz de futuro, la imprescindible buena nueva de que la Reina Letizia se atreve con un vestido semitransparente, y el Día Mundial del Refugiado, respiré profundo, tomé despacio mi té frío y me senté a escribir lo que no podía dejar de escribir.
    Soy hija y nieta de refugiados. No puedo dejar de gritar. Contra la tristeza que invade mi pequeño espacio, sólo puedo repetir una y mil veces: Conocer, concienciar, reflexionar y compartir, es el primer paso para cambiar las cosas.
    Tal vez, si lo repito muchas veces, llego a convencerme que mañana será otro día.
    Un abrazo, amigo Jose, con los restos de mi optimismo escondidos quién sabe dónde.

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    1. Pues tú ya te has indigestado con más malas noticias que yo. Mi cuerpo a partir de la segunda apaga el aparato, sale del programa o manda a tomaunpoquitodeairefresquetedondenolohaya a lo que me esté informando.
      En mi caso, cuando me levanto con media sonrisa y saludo al tío del espejo, este se me cachondea en toa la jeta. Así que…
      Iba a pedí billete pa Eärendel, que dicen que es la estrella más lejana a la tierra, pero… dicen que ya no existe. ¿No te he dicho que es lunes?
      Abracete con helao de cocholate.

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      1. Ya, pero entonces, te pierdes las noticias importantes de la jornada. ¿A que no sabías lo del vestido semitransparente de la reina Letizia?
        Si, si, ya me has dicho que es lunes… pero un poquito de respiro ¿no?.
        ¿Helado de cocholate, has dicho? Perdona, tengo que hacer. Abrazos, abrazos, abrazos.

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    1. Gracias, Ana, por tu comentario. Tenemos en común vidas de refugiados (supongo que de la Guerra Civil española) en tu caso, de tu abuelo que fue a México. En el mío de mis padres y abuelos, que primero fueron refugiados en Francia y luego de muchos periplos, en Argentina. Vidas marcadas para siempre y que nos han marcado también a sus descendientes.
      Una vez más, repito: Conocer, concienciar, reflexionar y compartir, es el primer paso para cambiar las cosas. No dejemos pasar este día, sin por lo menos, compartir lo que pensamos.
      Gracias y un abrazo grande.

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    1. Tienes toda la razón, y soy plenamente consciente de ello. El exilio es un tema que me duele profundamente, soy hija y nieta de exiliados. Por eso es una realidad que aparece mucho en mi blog. No sólo el ucraniano, el EXILIO así con mayúsculas, con todo su dolor, sin discriminaciones, sin campañas mediáticas, sin distinciones de color de piel o de intereses políticos. Me duele, me da ganas de gritar, de enfrentar a quien mira para otro lado, a quien se pone medallitas falsas y a quien repite la estúpida frase de que «vienen a quitarnos el trabajo».

      Mira, si te interesa, mis entradas:

      Las otras guerras silenciadas

      NO A LAS GUERRAS

      Guernica, símbolo de los horrores de la guerra de nuestra era

      Piensa que la alambrada sólo es algo que no puede detener sus ansias de volar

      Encierro y salud mental, ¿cómo es la vida de los refugiados en la isla de Samos?

      No quiero sentirme cómplice

      Ir al dentista me inspira (II)

      Un abrazo en la noche, esa que inspira confidencias y reflexiones, esa noche que une en la alegría, el compartir y la indignación.

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